Una ración de trajes y otra media de anchoas


votarAnchoasLa altura de miras y del discurso de nuestros líderes políticos, especialmente los que desarrollan su actividad en la zona de Levante, seguro que llenarán en el futuro páginas y páginas de las enciclopedias que están por venir, aunque sea la Wikipedia. Pero mientras llega ese momento, por ahora, como un capítulo más en este folletín novelesco que se ha instalado en el PP, al caso Gürtel le ha salido una conexión cántabra que hasta ahora no había previsto la justicia española.

Y más allá de sorprendernos, yo ya me sonrío porque no espero que de los tejemanejes de los protagonistas de esta función teatral que hace ganar elecciones a los implicados, salga otra cosa que kilos de papel y tinta. De hecho, si a las voces que ya se apresuraron en su momento a señalar que estábamos ante un tema que había politizado (aún más) la acción judicial, ahora le sumamos otras que piden que incluso se reforme el Código Penal en este aspecto, me pregunto si no estarán intentando que comulguemos con ruedas de molino con una práctica quizá más habitual en ciertos entornos para que no tenga su correspondiente respuesta punible.

A modo de anécdota, según recuerdo, la última reforma que se le hizo a este documento fue en diciembre de 2008 tras trece años de silencio por parte del gobierno de turno, la misma etapa en la que el propio caso Gürtel estaba en su apogeo, así que hubiese sido más útil haber aprovechado aquella favorable coyuntura política para llevar a cabo la tan ahora deseada reforma y nos hubiesemos ahorrado el tener que escuchar tanta cantidad de declaraciones huecas a día de hoy.

Y es que, como ya dijo Tristán Tzara en el inicio de su Manifiesto (1918) quizá podríamos intentar comprnder con una sola frase la actitud de algunos políticos cuando quieren seguir jugando al regate corto con la justicia, los medios y la opinión pública (esa que, según decían mis profesores de la Complutense, no hay que confundir con la opinión publicada):

La magia de una palabra—

—DADA—, que ha puesto a los periodistas

ante la puerta de un mundo

imprevisto, no tiene para nosotros

ninguna importancia

Y es que los meses de julio y agosto dan para mucho y, aparte de perros agresivos, brotes de salmonela, picaduras de medusa y las correspondientes recomendaciones para evitar quemaduras, los tribunales son muy dados a aumentar su actividad y a colapsar las páginas de los diarios. Todo para que luego, en septiembre, volviendo a la cruda realidad (y al trauma post-vacacional) nos encontremos con casos archivados o sobreseídos, penas rebajadas, pruebas que han dejado tener su importancia como tal, o macrojuicios que, además de mermar las arcas públicas, no dejan del todo claro si el sistema habrá hecho la correspondiente “limpia” o si habrá dejado claro al resto de mortales de las consecuencias de volver a repetir dicha acción. A corto plazo, de un futuro banquillo que cuente con la estelar aparición de Francisco Camps como imputado no espero una lección ejemplar.

Sinceramente, y aunque un futuro Codigo Penal fije sus ojos en mi persona, prefiero decantarme por entablar una corta pero intensa relación con un bote de anchoas del Cantábrico.

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About Manuel David Moreno

Licenciado en Periodismo (UCM) y Máster en Información Económica (UCM-APIE), tengo mis intereses en la comunicación política e institucional. Apasionado del cine, la música y el teatro.

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