Disfrutando del teatro de la decepción


Esta noche he podido disfrutar de una función de “No amanece en Génova“, una obra que trata sobre la realidad de la condición humana más allá de cualquier periodo de tiempo. No se trata de desvelar ningún tipo de argumento, ya que los que quieran podrán verla también en el Festival de Teatro de Málaga, pero lo que sí me interesa es que queden reflejados aquí algunos apuntes sobre las sensaciones que me ha transmitido.

En primer lugar, el propio escenario donde se desarrolla la acción, que corresponde a la sala de estar del piso que los propios actores tienen alquilado, es ya en sí una punta de lanza en defensa de un teatro de calidad más allá de los circuitos comerciales y las propuestas generalistas. Es más, no sólo consigue atrapar al espectador en cada una de sus partes, sino que al ser de aforo limitado, permite que los asistentes consigan vivir aún más en primera persona las tramas que se van sucediendo. Desde aquí mi enhorabuena a todos ellos por su apuesta, no en vano, llevan más de 1.200 espectadores desde que decidieron ponerla en marcha.

Esta peculiar puesta en escena consigue profundizar en aspectos más íntimos de nuestras relaciones sociales, especialmente centradas en el abuso de poder como elemento transformador del individuo. Creo que lo primero que me viene a la mente es la frase de “el fín justifica los medios”, en este caso, el mantenimiento del estatus-quo de un individuo que es considerado como superior al resto aunque eso le lleve a su propia autodestrucción. De igual forma, también narra las particularidades más débiles de elementos como la moralidad, la ética, el respeto a la integridad del ser humano y de sí mismo, todos ellos supeditados a esa conservación de unos roles que dirijan la vida de otros sin su consentimiento, tanto de forma consciente como inconsciente.

“No amanece en Génova”, incluída en la Trilogía del desaliento, podría pertenecer a ese género de teatro experimental que ahonda en la psicología para mostrar sobre la mesa lo que estamos dispuestos a hacer en sociedad en casos límite. La frustración, el deseo de tiempos mejores, la dictadura del más fuerte, la traición, la necesidad de pertenencia a un grupo o la lealtad al mismo también encuentran aquí un espejo de una manera en la que sólo podemos preguntarnos si nuestra civilización tiene la cualidad de ser eso: civilizada.

No menos importante es el papel de la estabilidad emocional de unos personajes que son llevados a casos extremos e incluso, en algunos casos, sus propias contradicciones sobre lo que han vivido anteriormente. O lo que es lo mismo, que luchan por no naufragar con unos principios que se han demostrado como insuficientes para sobrevivir aún a costa de quedarse vacíos de existencia.

Por todo ello y otras muchas sensaciones que me dejo guardadas para no hacer muy extensa esta reseña, recomiendo que asistáis a esta obra de teatro, que ahora se enfrentará a un nuevo reto: la valoración de un público más acostumbrado a la butaca del Teatro Cervantes. Les deseo el mejor de los éxitos ante el gran público.

Anuncios

Etiquetas: , , , , ,

About Manuel David Moreno

Licenciado en Periodismo (UCM) y Máster en Información Económica (UCM-APIE), tengo mis intereses en la comunicación política e institucional. Apasionado del cine, la música y el teatro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: