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Lecciones de periodismo diario, o cómo actualizar la web sin que se vea el plumero


Los medios de comunicación son objetivos, imparciales, buscan la verdad o la presentan de una forma que no deban ser tendenciosos hacia la audiencia. Además, deben buscar contenidos que permitan atraer a esos lectores, procurando agradar a un publico afín… hasta aquí la teoría y probablemente lo veamos en algunos medios nacionales e internacionales donde es más difícil dicho control, pero ¿qué ocurre si bajamos a un nivel más local o provincial?

Pues que los grupos de presión se adueñan de dichos medios para que, a cambio de dotarlos de una cierta estabilidad económica a través de patrocinios institucionales o corporativos, hagan que sus noticias aparezcan en las primeras posiciones o para que la línea editorial escore paradójicamente hasta alinearse o  identificarse casi plenamente con los objetivos que persigue ese mismo lobby.

Web El Mundo Málaga 23 de mayo de 2013Un ejemplo de esto puede encontrarse en esta captura de pantalla de la web de El Mundo Málaga, donde paradógicamente, durante toda la media-mañana y tarde de hoy (23 de mayo de 2013), las tres noticias principales de dicha web tenían un mismo fin, que no es otro que noticias polémicas o en contra de la gestión del PSOE en la provincia de Málaga.

¿Casualidad, falta de actualización, objetividad relativa? Si ya es difícil encontrar informaciones sobre la actividad del PSOE de Málaga en las páginas en papel de este diario con tratamiento neutral o positivo, lo que las convierte en casi un boletín de noticias del Partido Popular malagueño  aderezado, eso sí,  de una muy buena agenda cultural, la versión electrónica de dicho medio habla por si sola.

La moraleja no es otra que si se confunde la web de un periódico con la del propio partido político al que rinde pleitesía,  como periodista a veces dan ganas de preguntarse donde están los límites entre información y propaganda en un medio donde precisamente en su portada de hoy se hacía eco de esta frase de Igor Stravinski: “Seguir un solo camino es retroceder”.

Y menos mal que la política, como tema informativo de cara a la ciudadanía, es uno de los más repudiados por todas las encuestas…

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#Obama2012, la imagen como estímulo final de campaña


Si a algo nos hemos acostumbrado desde que Obama se presentara como candidato en 2008 es que el diseño es para el Partido Demócrata uno de los pilares fundamentales de toda campaña política, siempre tendiendo a la simplicidad tanto en la forma de exponer datos como a la hora de provocar emociones.

Un claro ejemplo de esto es el último envío a través de email que hemos recibido todos los que estamos suscritos a las newsletters de la campaña presidencial de 2012, una muestra genial de como se puede transmitir mucho a través de muy poco y siempre con un teléfono móvil o tablet en la mano.

Una guía simplificada sobre quiénes son los apoyos del presidente Obama para su reelección:

Redes sociales: más allá de la campaña


* Artículo publicado en la revista “Más Poder Local

(ESP) La actividad política ha visto como Internet y las redes sociales han llegado para quedarse. La Red se ha convertido en un nuevo canal de comunicación con la ciudadanía, una útil herramienta para consolidar mensajes al tiempo que permiten moldear la imagen de nuestros representantes para la opinión pública, aunque será el compromiso de nuestros gestores con estas plataformas el que determinará el éxito.

(ENG) Internet and the social networks has become a new channel of communication for the political activity, a useful tool for consolidating messages and a way to improve the public reputation of our politicians. The commitment of this kind of users with this social platforms establishes the success.

Facebook, Twitter, WordPress… la aparición de Internet y, consecuentemente, las redes sociales, blogs y web han propiciado que la acción política se haya encontrado con  nuevas herramientas que permiten hallar puntos de consenso con la ciudadanía, facilitar la movilización y ser un vehículo hacia formas de democracia más directa. Además, transmiten cercanía y son un espacio personal moldeable sobre la imagen del candidato de un partido, del gestor en una institución y para el político en la oposición.

Pero, ¿estamos ante la panacea digital? Nuestra estrategia 2.0 debe desarrollarse sin olvidar que las redes sociales no son nunca un sustitutivo del contacto directo con el ciudadano, sino un apéndice más de nuestras vías de comunicación y diálogo con la sociedad. Tampoco es una alternativa a la propia acción política, sino una forma de enriquecerla al servir de correa de transmisión de aquellos que nos contarán sus problemas, sugerencias y opiniones.

Por eso, a la hora de abordar la identidad digital que un representante político desea tener, debe explicitarse en una hoja de ruta hasta dónde se está dispuesto a llegar en el desarrollo de la misma, así como si el compromiso va a ser por periodo limitado o de forma permanente. Debe contener también si esta acción va a estar gestionada de forma personal o a través de un equipo de colaboradores, si incluirá ápices de su vida personal o será solamente un frío altavoz de mensaje político que toque defender en cada momento.

El marco temporal escogido para la inmersión en las redes sociales es igualmente determinante para el mayor o menor éxito social del proyecto. Así, el inicio de una precampaña electoral o la posterior toma de posesión de cargos o funciones suele ser erróneamente el periodo elegido para la aparición de nuevos perfiles sociales de candidatos políticos y gestores con presencia en la Red. Es entendible dado que los ojos de los medios y de la opinión pública están puestos en cualquier detalle durante este periodo y suelen ser frecuentes las noticias aparecidas con nuevas web, blog, perfiles y herramientas de participación digital como un elemento más que nos dota de compromiso con el votante, modernidad y cercanía. Pero la consolidación de una buena imagen social en la Red es lenta, exige mucho trabajo de campo y nunca suele rentabilizarse en apoyos si se ha partido desde cero un mes antes de la cita electoral.

Sobre todo, si no olvidamos que nuestra presencia y aceptación vendrá determinada por la calidad del mensaje que se transmita, por lo que, aunque puede resultar tentador dotarse de un perfil 2.0 por el mero hecho de tener presencia en redes como Facebook o Twitter, si no se enriquece con un mensaje elaborado jugará en contra de nuestra imagen pública.

La retroalimentación con nuestros seguidores será, además, el pilar que sustente tanto la complicidad buscada por el personaje político como su propia credibilidad. Todo intento de creatividad o afianzamiento quedará vacío si no existe una comunicación fluida en los dos sentidos, ya que la principal virtud de Internet es que el rol de emisor-receptor puede cambiar en cualquier momento, máxime en una red social.

Las redes sociales pueden ser un recurso político para acercarse a la ciudadanía, pero nunca para sustituirla

Internet también es inmediato, por lo que debemos ser conscientes de que cualquier mensaje que se emita podrá encontrar no solo adeptos sino sentimientos en sentido contrario. Estamos ante un acceso informal a la vida cotidiana de individuos y colectivos que cuentan con múltiples intereses (personales, colectivos, empresariales, sociales…), por lo que se hace necesaria, como en toda estrategia política tradicional, una segmentación de nuestros públicos objetivos que permita mantener un mensaje coherente, sobre todo ante los líderes de opinión ya consolidados en estas plataformas.

Ante esto, por encima de cualquier efecto publicitario digital o de posicionamiento, la moderación en el envío de información será el principal elemento que permita controlar de forma positiva nuestra reputación en la Red. De igual forma, se debe contar con un plan de comunicación de crisis específico, sobre todo ante las críticas o en momentos de tensión/crispación, ya que expresar nuestra vida y opiniones en 140 caracteres o hacer comentarios sin tener en cuenta el efecto multiplicador de la Red nos obligará tener que pedir disculpas, rectificar o incluso a cerrar un espacio digital, con el consiguiente menoscabo a nuestra proyección pública.

Una vez instalados en la Red y pasado el periodo electoral, ¿debemos mantener esa presencia? Si nuestra estrategia electoral decidió entrar en una red social durante la actividad frenética de una campaña, al desaparecer sin previo aviso o no dar síntomas de actualización constante estaremos creando un cadáver digital que puede verse como una falta de compromiso con el ciudadano. Internet está sembrado de perfiles, blogs y web de candidaturas abandonadas a su suerte, por lo que si existimos en la Red, debe ser con vocación de permanencia.

BIBLIOGRAFÍA:

ARROYO, Luis y YUS, Magali. Pensar que con Internet basta. En Los Cien Errores en la Comunicación de las Organizaciones. 4ª Edición. Madrid: ESIC Editorial, 2011. p. 213-215.

MAZZOLENI , Gianpietro. Los nuevos medios. En La Comunicación Política. Linares, Pepa (trad.).  Madrid: Alianza Editorial, 2010. p. 86-87.

SCHRÖDER, Peter. Grupos Meta. En Estrategias Políticas. México: Fundación Friedrich Neumann, 2004. p. 171-189.

¿Estamos preparados para el individualismo?


* Artículo publicado en la Revista El Observador

Este fin de semana he podido ver “El poder del dinero” en la web de RTVE, una interesante reflexión sobre por qué los individuos que participan en la economía de mercado se comportan de forma irracional. Es una visión contraria a la teoría económica imperante desde mediados del siglo XX con Adam Smith y su “mano invisible” a la cabeza, que parecía que había solventado esas dudas navegando a través de un mar de matemáticas y fórmulas indescifrables sobre el ser humano en sociedad.

El documental se basa exclusivamente en el individualismo y la generación de riqueza personal, una máxima de la forma de vida anglosajona, bien sea a través de los negocios (capitalismo) o la religión (protestantismo). Pero, ¿dónde queda la sociedad y como nos ha afectado esta forma de vida en España?

En nuestro país, a la Guerra Civil le siguió una dictadura que, fruto del intervencionismo del Estado como economía de post-guerra, comenzó a consolidar unos derechos colectivos que se han mantenido hasta nuestros días, por muy duro que sea admitirlo. Elementos como la educación obligatoria o la sanidad pública estaban en los primeros puestos de inversión del estado (junto con la obra pública como generadora de empleo) para, una vez llegada la democracia, ser el caldo de cultivo del Estado del Bienestar. Entramos en los felices 80´s y 90´s y en la UE y nos convertimos en un país civilizado que abría los ojos, pero con un fuerte sentido social de protección hacia el más desfavorecido o el que puntualmente necesitaba ayuda sin mermar la dignidad del que recibía esa protección. Los trabajadores, por su parte, encontraban ese mismo respaldo con el Pacto de Toledo.

Los años sucesivos al  2000 nos traen el boom inmobiliario y todo iba viento en popa ya que hasta el españolito de a pie que no acababa los estudios obligatorios podía tener un sueldo que le permitía independizarse (aunque fuera a plazos) y crear una familia. Y el que tenía estudios superiores optaba por presentarse a alguna oposición de las muchas administraciones que se iban descentralizando. Todos con casa o coche nuevos: nos iba de perlas.

Esta visión de éxito aumenta el poder del individuo frente a la sociedad, dejando a un lado otras tesis más proteccionistas o patriarcales. Por parte de los sectores más conservadores se promulga todo aquello que olía a neocons mientras que desde la propia izquierda los que abrazaban el comunismo o el socialismo tienen que reinventarse para acoger un sentir más capitalista.

Como todo va bien, se descuida que es el Estado el encargado de velar de que la sociedad asuma cierta parte de responsabilidad que garantice un mínimo de subsistencia a sus ciudadanos sin tener que caer en la indigencia o la caridad, otro término que también es muy querido por los más conservadores, sobre todos de los que quieren redimir pecados en otros mundos alejados de éste.

Además, la propia mejoría (real o irreal) del status de las antiguas clases trabajadoras hace que aparezca una clase media que ideológicamente es incapaz de diferenciar en muchos casos las políticas que se llevan a cabo por parte de los partidos mayoritarios, como son en nuestro país PP y PSOE. Aunque sigan existiendo diferencias de fondo.

Pero navegar por los matices no es fácil si sumamos que los políticos se han convertido en uno de los principales problemas de nuestro país cada vez que sale una encuesta del CIS, una ciudadanía que no participa ni se muestra interesada en participar en el sistema establecido a través de las urnas. Máxime cuando es imposible aplicar teorías políticas puras que no tengan en cuenta nuestro ámbito económico europeo gracias a la adopción del euro como moneda, la fluctuación de los mercados, los intereses empresariales y sindicales… etc.

Ahora, fruto de la crisis económica y bajo mandato de la UE, debemos aligerar aún más la carga con la premisa de minimizar costes del sector público y la mirada puesta en el déficit cero a toda costa. No deja de ser preocupante como la crisis de las teorías económicas que no han podido preveer el crash inmobiliario se ha traducido en una crisis política de valores sin precedentes que dado un nuevo giro a la reinvención ya comentada. Sobre todo de los partidos políticos españoles que han accedido al gobierno: ahora el PP tiene que tener en cuenta en sus medidas a una parte de la sociedad con menos recursos desde el punto de vista de las coberturas públicas, algo que no estaba en sus planes, después de que el PSOE tuviera que aplicar recortes que afectaban a las mismas clases que sustentaban su voto, no sin lamentarse varias veces por ello.

Por eso, ¿estamos preparados para ser individualistas o para que recojamos por parte del sector público solo aquello que sea exclusivo del fruto de nuestro trabajo/aportación? Sinceramente, creo que no.

La tradición nos dice que el papel que le da la ciudadanía española al sector público es mucho más importante como garante de las políticas sociales que como gestor de servicios ya privatizados o concertados. Una postura que parece que se quiere romper con la tanda de medidas que llevamos viendo desde que el Gobierno de Rajoy comenzó este año 2012 y que afectará a los beneficiarios futuros de la educación, sanidad o cobertura por desempleo públicos, y eso es solo el principio.

El peligro reside en que se puede provocar una fractura generacional entre los que venían de una concepción proteccionista del Estado y de aquellos que, quizá por considerar que no tener nada que perder (aparentemente), no contemplan la posibilidad de seguir manteniendo esa faceta tutora propia del sector público.

Por lo pronto, el frente común conservador que existía en la UE entre Alemania-Reino Unido y Francia ya se ha roto por este último fleco con la llegada del socialista Hollande al poder en sustitución de Sarkozy. No ayuda a mantener esa visión del Estado solo como ente gestor la pérdida en intención de voto de las siglas que defienden tanto Merkel como Cameron en las elecciones regionales de sus respectivos países, que serán los próximos en tener que revalidar sus mandatos en clave nacional. Un frente que había servido para justificar la toma de medidas en nuestro país por parte de Rajoy.

Veremos que pasa.

Los 100 días de Rajoy para equivocarse en comunicación política


* Artículo publicado en la revista El Observador

El uso de globos sonda como primer paso para trasladar a la opinión pública el impacto de las reformas restrictivas para contención del déficit, en el mercado laboral, en el ámbito presupuestario y en el sistema sanitario, ha conllevado que la ciudadanía se haya posicionado de una forma aún más negativa de la que se presupone por el carácter de las medidas durante los 100 primeros días del Gobierno de Rajoy, tanto dentro y fuera de nuestras fronteras.

Un resultado que va en contra de los principios de cualquier comunicación institucional en un periodo de crisis, sobre todo por el error, buscado o no por los principales líderes del Partido Popular, de tratar de vestir estas propuestas lanzadas a los medios de comunicación con una fórmula, el globo sonda, usada tradicionalmente desde los gobiernos para facilitar el debate y la negociación con los sectores afectados (ciudadanos, organizaciones empresariales y sociales, lobbies…) sobre decisiones que serán polémicas o de gran calado social, e intentando con ello obtener la mejor percepción posible de cara a la ciudadanía. Y, sobre todo, contrarias a las propuestas que marcaban el programa electoral con el que ganaron las elecciones generales de 2011.

Pero ha sido el marco temporal de apremio en la adopción de dichas reformas, sobre todo proveniente de la UE, el que ha hecho inservible el uso de esta herramienta, ya que en la opinión pública y publicada en (los medios de comunicación) ha quedado constancia de que no estábamos ante medidas no cerradas sino que estaban listas para su ejecución. Esto ha provocado numerosas disonancias en la política de comunicación tanto de La Moncloa como de sus ministerios y del propio servicio de prensa del PP en la calle Génova.

Tampoco se ha respetado el traslado de mensajes claros que, en situaciones de excepcionalidad, debe existir por parte de los portavoces públicos que tienen autoridad informativa, concentrada en este caso en el presidente Rajoy y los ministros De Guindos (Economía) y Montoro (Hacienda), lo que ha dejado en el camino demasiadas ideas confusas, indeterminadas y hasta contradictorias con el consecuente perjuicio para la opinión pública, con casos concretos como una subida del IVA en marzo (De Guindos), una desviación del déficit no confirmada del 8,2% (Jorge Fernández, ministro del Interior), posible subida de otros impuestos (De Guindos) o el copago sanitario (De Guindos).

Una postura que, incluso, ha provocado situaciones en las que actores del mismo partido político en el poder, como Rajoy en la Agencia EFE sobre el IVA, Sáenz de Santamaría (vicepresidencia) en el caso del cumplimiento del déficit pactado con la UE, Montoro sobre la no subida de impuestos especiales, o Carlos Floriano (número 3 del PP) sobre el copago sanitario, hayan tenido que limar asperezas producidas por esta descoordinación en el envío de información a los medios de comunicación y, por extensión, en la ciudadanía:

El caso de Floriano es aún más claro, ya que tras salir en rueda de prensa no convocada para desautorizar al ministro de Economía y sus declaraciones sobre el copago, él mismo corregido por un comunicado de prensa de Moncloa que daba razón a De Guindos. Un ruido informativo que incluso provocó que el presidente Rajoy no atendiera a los medios de comunicación cuando acudió al Senado para responder a varias preguntas sobre la reforma laboral:

La misma falta de mensaje único ha provocado casos como el de Extremadura, cuyo presidente (PP) al ser preguntados por el copago pierde la integridad del discurso que hay que defender ante los medios al posicionarse primero en contra (antes de la aparición de las declaraciones de De Guindos y el comunicado de Moncloa) y luego a favor (con la aparición del mismo y la posterior concreción del copago). Todo un giro de 180 grados en menos de diez días.

La predisposición por realizar convocatoria de actos, sobre todo del presidente del Gobierno, con un aforo afín y sin posibilidad de ser cuestionado como sustitutivo a la demanda de los medios para lograr una explicación de la acción del Ejecutivo, ha sido también excesiva. Sobre todo dentro de nuestras fronteras, pues tanto en el proceso de elaboración de las reformas como una vez que se han justificado tras anuncio en Consejo de Ministros, se ha apostado por que Rajoy explique sus puntos de vista y haga anuncios en mítines políticos, reuniones del grupo parlamentario popular o con los representantes autonómicos de las CCAA gobernadas por el PP, lo que no ha redundado en una mejor acción pedagógica que se presupone a toda acción política. Mientras que los anuncios de Rajoy versan sobre la imposición de una reforma laboral (mitin del PP en Málaga), las explicaciones se limitan a decir que se trata de reformas con un marcado carácter social y equitativo (Cospedal y Montoro).

Se ha producido, por tanto, un vacío informativo por la constante petición de los medios, sobre todo de los de corte más progresista como los del grupo PRISA (El País y la cadena SER), que no han desistido en su empeño de pedir aclaraciones dentro de un contexto donde abundaban los mensajes indefinidos y una postura política huída de las críticas o rendición de explicaciones. Una actitud que, además, ha favorecido la actividad de la oposición (sobre todo PSOE e IU) al llenar ese espacio con sus declaraciones. Las mismas que han conseguido calar el mensaje de toda acción de gobierno como de pérdida general de derechos a costa de la crisis económica, tocando lo que se ha denominado “las líneas rojas“, sobre todo en educación y sanidad.

Por el contrario, las entrevistas de los miembros del Gobierno en medios de comunicación de tirada nacional de afinidad ideológica (El Mundo, ABC, La Razón) no solo han sido bien recibidas sino fomentadas desde los departamentos de prensa. Aunque el tratamiento más favorable que se presupone en la información no está exenta de que se cuelen aspectos desfavorables de las medidas como en la reorganización del mercado laboral, en la que se pregunta en hasta cinco ocasiones en una entrevista exclusiva en ABC a la ministra de Empleo sobre las circunstancias del despido más flexible. Esta circunstancia será aprovechada por otros medios para reforzar el hilo argumental de su discurso sobre el impacto negativo de las mismas de cara a la ciudadanía, sobre todo la sección de Economía de El País tanto en la edición en internet como en la impresa, las desventajas de la reforma laboral con artículos y reportajes especiales a doble página que son presentados con titulares nada halagüeños para la reputación del Gobierno como “Más riesgo de recesión por decreto“, “Despidos baratos con la venia del juez” o “Salarios a la carta para la empresa“.

La opinión internacional también ha sido primada frente a la nacional, lo que ha hecho que, por una parte, se presenten dichas reformas a través de entrevistas en prensa extranjera (Financial Times, Frankfurter Allgemeine) y en comunicados anexos a los viajes oficiales del presidente como Seúl o Roma, limitando de nuevo la cobertura a los medios españoles. Con ello, se ha obligado a, en primer lugar, decidir en las redacciones si reservar o no un hueco a unas declaraciones que se han dado en exclusiva a otro medio de comunicación, y por otro, recopilar información a través de los teletipos de las agencias de prensa que hayan cubierto la comparecencia. Solo si cuentan con presupuesto, tienen también la posibilidad de destinar a un enviado especial para tal finalidad, a lo que todos los medios, sobre todo los de carácter regional, provincial o local, tienen acceso por rentabilidad presupuestaria, y más en tiempo de crisis.

Pero ese enfoque internacional de la presentación de las medidas no ha tenido tampoco el efecto esperado si se observa los ataques a la bolsa española, la subida de la prima de riesgo de la deuda soberana y las críticas en la UE. Ante tan poca calurosa acogida, los mensajes desde el Gobierno de Rajoy han ido en dos direcciones: por una parte, mostrando cierto “enroque” con el doble objetivo de poner en valor la independencia del Gobierno español a la hora de tomar sus medidas destacando que se sabía “lo que había que hacer” (Rajoy, Montoro, Sáenz de Santamaría, Gallardón o Cospedal) y haciendo un frente común con otros países que también se han visto acosados. Por otro, mostrando dentro de nuestras fronteras un cierto discurso paternalista con el lema “éstas no son las medidas que nos gusta tomar“.

Aunque en primera instancia pueda parecer un intento de congraciarse con una ciudadanía que ya ha mostrado su rechazo y para paliar el probable desgaste electoral derivado de esta situación, no deja de resultar paradójico que mensajes como éstos mantendrán la desconfianza de la opinión pública, sobre todo la relacionada con los mercados. Una circunstancia que no paliará los ataques a la bolsa y seguirá alimentando un caldo de cultivo sobre la incertidumbre de un Gobierno que no respalda al 100% las medidas ya tomadas y que no las identifica como propias, como con los PGE, al decirse que son “desagradables, incómodos y que no gustan a nadie” (Rajoy).

Sin embargo, a pesar de este intento de minimizar la presencia de crítica en el tratamiento final de la información, la actividad política del PP en el Gobierno no ha estado exenta de las particularidades del periodismo y de las filtraciones de información no deseada, como el micrófono “abierto”. Aunque este tipo de descuidos son normales, lo que consiguió alimentar aún más el clima de crispación dentro de nuestras fronteras, sobre todo con el proceso de la reforma laboral, fueron declaraciones del presidente Rajoy en las que quedaba claro que se asumía una huelga general cuando dentro de nuestras fronteras se estaba trasladando otro mensaje:

Otro aspecto interesante ha sido la propia comunicación de las reformas en sí, todas ellas condensadas en la comparecencia en rueda de prensa en Consejo de Ministros, donde se ha hecho más hincapie en justificaciones que cargaban contra la “herencia” del Gobierno anterior en temas como la estimación del déficit de 2011 que en los mensajes de petición de esfuerzo colectivo y comprensión ante medidas que ya se presuponían impopulares, aspectos que se han presentado con la sentencia “no queríamos hacerlo pero nos hemos visto obligados” (Rajoy o Sáenz de Santamaría).

Evidentemente, las portadas de la prensa del primer paquete de reformas, con titulares, como “España entra en alerta económica” (El País), “El Gobierno inicia el ajuste con un drástico hachazo fiscal” (El Mundo), “Ajuste drástico ante una situación excepcional” (ABC), “Duro ajuste para empezar” (La Vanguardia) o “Sacrificio fiscal” (Expansión), es un fiel reflejo de como la prensa canaliza el uso de un lenguaje que acentúa la situación de gravedad económica.

El lenguaje también recogerá justificaciones no exentas del uso de eufemismos para intentar trasladar una percepción distinta a la que daban la mayoría de los medios de comunicación, como ha ocurrido con la reforma laboral (resumida en despido más barato), la presentación de los Presupuestos Generales del Estado (resumidos como que favorecen la amnistía fiscal) o la reforma sanitaria (resumida en copago) y que se han mantenido también en la posterior comparecencia en sede parlamentaria. Aunque en este último caso, se ha añadido un ingrediente más por parte del grupo parlamentario del PP como es el sentimiento de Estado pero de forma muy crítica con los partidos de la oposición, no solo el PSOE, sino con aquellos que, como CiU, les permitirían tener algún tipo de apoyo en una cámara que dominan con mayoría absoluta.

Y es que, si bien la situación es la que reflejaba las urnas tras el 20 de noviembre, las explicaciones por parte del Partido Popular abusan demasiado de esa situación de superioridad numérica parlamentaria en los discursos de justificación ante la toma de medidas, lo que ha provocado que también se haya creado un clima de enfrentamiento del equipo de Rajoy (tanto en el Gobierno como en el PP) con otras organizaciones como los sindicatos mayoritarios.

El tono de las valoraciones y opiniones que han sido realizadas sobre este aspecto por parte de representantes de las filas populares han sido recogidas como un intento de provocar aún más a unas organizaciones que han sido excluidas de los procesos de negociación y que han planteado en la calle varias movilizaciones en la calle, con una movilizaciones y una posterior huelga general por las que incluso el Gobierno decidió en un primero momento por aumentar el nivel de crispación con frases como “no resuelve nada y es injusta” (Rajoy), “lo que tenemos que estar es a defender los derechos de todos” (Sáenz de Santamaría), o “la economía española no está para una huelga general (Cospedal).

Posteriormente, tanto Sáenz de Santamaría como Montoro llegan al alarmismo al decir que “España está en una situación límite”, para luego volver a un clima de autoridad el mismo día de la huelga y, por una parte, mantener la provocación al decir que “la agenda reformista del Gobierno es imparable” (Fátima Báñez, ministra de Empleo) e intentar quitarle todo tipo de valoración política a la jornada por parte del ministerio del Interior con comparecencias públicas de un cargo técnico, la directora de Política Interior, Cristina Díaz, mientras los medios se quejan de la imposibilidad de hacer preguntas a la misma y la mera comparecencia con la lectura de comunicados.

En pleno clima de confrontación, aparece también un vídeo que además vulneró la ley electoral desde el ministerio de Empleo que usa imágenes sacadas de contexto de los rostros sonrientes de Cándido Méndez (UGT) e Ignacio Fernández Toxo (CCOO) cuando son ellos mismos los que lideran la protesta contra la reforma.

Visto como un ejemplo de manipulación tanto por UGT, que lo define como “insulto a la inteligencia de los ciudadanos“, como por CCOO, que lo cataloga como “sarta de mentiras“.

Por tanto, en materia de comunicación de crisis, por tanto, vemos como estos 100 días de Gobierno se han producido errores que no solo han puesto en riesgo su credibilidad futura de cara a las medidas que deberá tomar durante el resto de la legislatura, sino que ha creado un clima abierto a la contínua especulación, incluso en los medios económicos más especializados, que no favorece una recuperación de prestigio.

La primera, constatada en la pérdida de casi 530.000 votos a las siglas del PP en las elecciones de Andalucía y Asturias en comparación con los resultados de las elecciones generales de 2011, una pérdida de confianza que, posteriormente, también corrobora la encuesta de El País del pasado 14 de abril, en el que se acusaba una caída de más de 8 puntos en intención de voto con un significativo desgaste del Gobierno.

La propaganda política como dibujo animado: John Sutherland


* Puedes ver otros artículos sobre comunicación política en este enlace

La visión de que el régimen comunista en la ex-URSS se había constituido como una amenaza durante en la primera mitad del siglo XX trajo consigo que lo sectores más conservadores de Estados Unidos intentaran proteger sus derechos fundacionales y el sistema capitalista en todos los ámbitos internos de su vida cotidiana. Son conocidos los casos de la persecución que sufrieron los ciudadanos estadounidenses que pudieran abrazar alguna idea identificada como socialismo/comunismo, teniendo en la figura pública del senador republicano Joseph McCarthy su principal protagonista en esta lucha.

Pero al margen de los golpes de efecto que tanto en prensa como en cine y TV tenían las comparecencias públicas de este personaje político y la lucha por el control de la información que se difundía a los estadounidenses (véase “Buenas Noches y Buena Suerte“), existía otra labor paralela no menos despreciable  en el ámbito de la influencia del partido republicano con el objetivo de educar a través del cine, una finalidad que John Sutherland también supo ampliar a otros intereses como fueron los de las grandes corporaciones empresariales privadas.

En este marco histórico es donde aparece el activismo político del Harding College, en concreto, del germen que luego se convertiría en el Instituto de Estudios Americanos (ASI, en inglés). Institucion cristiana y pro-conservadora, puso en marcha entre 1948 y 1949 una campaña de propaganda ideológica con el único fin de demostrar que los Estados Unidos de América eran entonces “el mejor sitio para vivir en el mundo”. En esta conjunción de intenciones es donde entra Sutherland como productor de la idea, que tras haber pasado por los estudios Disney, siguió con su actividad en el mundo de la animación con su propia empresa a partir de 1944.

Sirva como apunte que el propio Disney ya había realizado sus propios pinitos como propagandista político en contra del régimen nazi, por lo que títulos cercanos en el tiempo como “Der Fuehrer’s Face (1942)”, “Education For Death (1943)”, “Reason and Emotion (1943)” o “Chicken Little (1943)” no le eran ajenos. Sobre todo dadas las similitudes entre sus primeros trabajos, tanto en la forma tratar la animación, como la elaboración del guión y efectos de carácter humorístico.

De esta forma, con el encargo del Harding College, Sutherland y, algunos dicen, contando en la dirección con Hanna & Barbera (aunque esta parte no está documentada), da vida a una serie de cortometrajes que bajo el título “Fun and Facts about America“, se proyectaron en los cines y teatros estadounidenses de la época.

El primero de ellos, “Make Mine Freedom” (1948), que versa sobre los derechos fundacionales de Estados Unidos frente a la amenaza del comunismo, fue el trabajo donde más directamente se menciona la opresión y falta de libertades que existirían en EEUU de adoptar ideas como las del socialismo/comunismo. Una ideología que, de forma muy simple y humorística, se ejemplifica a través de un vendedor ambulante y charlatán que vende una pócima denominada “ISM”:

Este primer trabajo, de ataque frontal a las ideas que ponían en duda el capitalismo de la época da paso a otro más moralista, “Going Places” (1948). Esta vez, explica las virtudes el espíritu emprendedor en los negocios y los resultados que el ocio provoca en las personas que no trabajan de forma constante durante toda su vida:

Le sigue “Why Play Leapfrog?” (1949), sobre la economía de mercado haciendo una defensa a ultranza del proceso de fabricación en serie y la productividad personal en dicha cadena:

Y cerraba esta primera serie el cortometraje “Meet King Joe” (1949), sobre el papel del trabajador y exponiendo los principales derechos y coberturas que éste tenía dentro del sistema capitalista de producción:

La forma en la que Sutherland expone los ideales del capitalismo le abre la puerta a su productora para empezar a trabajar directamente en intereses empresariales, otro aspecto interesante que he tratado como anexo.

Volviendo al activismo político, no será hasta 1954, con el cambio de signo en la Casa Blanca (hasta entonces demócrata), cuando vuelva a aparecer otro trabajo enmarcado como propaganda ideológica, en este caso, gracias al apoyo de la Cámara de Comercio de Estados Unidos y la multinacional Dupont. Surge entonces el trabajo más completo en cuanto a defensa de los ideales de la sociedad americana conservadora con “It´s Everybody Business“, que bajo la óptica empresarial hace una férrea defensa de los pilares sobre los que se construye Estados Unidos y, a modo de rompeolas, hace una defensa a ultranza de dichos principios frente a la marea del comunismo:

Este trabajo le llevó al reconocimiento del la Freedoms Foundation, que lo distinguió con su medalla de oro como el mejor ejemplo de explicación de los valores de la sociedad americana.

– Sutherland y la publicidad corporativa –

Como ya se ha mencionado de forma complementaria a la temática por la que Sutherland se hizo un hueco en la industria cinematográfica, su trabajo en Hollywood le lleva al campo de la publicidad comercial (propaganda industrial), que ahora ya con patrocinadores empresariales siguen en la misma línea. Esta especialización le lleva en 1957 a que la revista Time lo nombre el mejor creador de cortometrajes para la industria, en un mercado que comenzaba a dar sus pasos con la entrada masiva de la TV en las casas de los estadounidenses.

Su primer trabajo es para la Bolsa de Nueva York (NYSE), “What Makes Us Tick” (1952). Esta primera toma de contacto con el sector financiero lo lleva a intentar explicar el funcionamiento del sistema de compra/venta de acciones para una clase media estadounidense que comenzaba a ver en la bolsa una forma de invertir sus ahorros:

Esta misma acción se complementará en 1956 con “Working Dollars“, también para el NYSE:

Y en 1960 con “The Wise Use of Credit“, donde Sutherland realiza otra acción educativa sobre el uso responsable de los sistemas de crédito:

De igual forma, otro de los lobbys que también se interesan por su trabajo para llegar al ciudadano de a pie e intentar difundir una mejor imagen es el energético, que gracias a General Electric crea “A Is For Atom” (1952). Sin entrar en detalles, además del intento de servir de apoyo a la expansión de la energía nuclear, resulta curiosa la forma en la que expone otro de los usos no menos polémicos y temidos como era el armamentístico. En este cortometraje, este uso es tratado de forma muy rápida pero no por ello de forma menos positiva y siempre basando en el principio de seguridad, ya que estábamos en plena era de disuasión entre EEUU y la URSS:

Después de la aparición del documental político/industrial It´s Everybody Business (ya comentado más arriba), en 1956 se estrena “Destination Earth“, financiado por el American Petroleum Institute, donde vemos como otra parte del lobby energético pone sobre la mesa la necesidad de difundir las ventajas de un producto como el petróleo en el uso cotidiano:

Un año más tarde la Industria de Fabricantes de Automóviles financia “Your Safety First“, donde también enumera el avance de un producto que se había desarrollado de forma vertiginosa en un periodo que comenzaba a crecer el turismo por carretera y en el que bajaron las condiciones de adquisición de un vehículo como elemento de ocio:

Cierra este apartado del trabajo de Sutherland “Rhapsody of Steel“, realizado en 1959 para US Steel, que es uno de sus mejores obras tanto por calidad gráfica, en la que contó con la colaboración de otros profesionales que habían abandonado Disney, como por su música, creada por el ganador de un Óscar Dmitri Tiomkin. No en vano, solo ésta producción costó 300.000 dólares de la época:

Buen domingo :)

The Road We’ve Traveled: nos queda tanto por aprender de EEUU…


* Puedes ver otros artículos sobre comunicación política en este enlace

Si en algo se diferencian las campañas políticas estadounidenses de las que se hacen en España es la capacidad para hacer publicidad en medios audiovisuales al más puro estilo Hollywood. Por eso, al ver el mini-documental “The Road We’ve Traveled” echo de menos algo parecido por esta parte del charco. A mí me ha encantado, así que os dejo el enlace al vídeo:

Y al livestream con David Axelrod, insuperable:

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