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Los 100 días de Rajoy para equivocarse en comunicación política


* Artículo publicado en la revista El Observador

El uso de globos sonda como primer paso para trasladar a la opinión pública el impacto de las reformas restrictivas para contención del déficit, en el mercado laboral, en el ámbito presupuestario y en el sistema sanitario, ha conllevado que la ciudadanía se haya posicionado de una forma aún más negativa de la que se presupone por el carácter de las medidas durante los 100 primeros días del Gobierno de Rajoy, tanto dentro y fuera de nuestras fronteras.

Un resultado que va en contra de los principios de cualquier comunicación institucional en un periodo de crisis, sobre todo por el error, buscado o no por los principales líderes del Partido Popular, de tratar de vestir estas propuestas lanzadas a los medios de comunicación con una fórmula, el globo sonda, usada tradicionalmente desde los gobiernos para facilitar el debate y la negociación con los sectores afectados (ciudadanos, organizaciones empresariales y sociales, lobbies…) sobre decisiones que serán polémicas o de gran calado social, e intentando con ello obtener la mejor percepción posible de cara a la ciudadanía. Y, sobre todo, contrarias a las propuestas que marcaban el programa electoral con el que ganaron las elecciones generales de 2011.

Pero ha sido el marco temporal de apremio en la adopción de dichas reformas, sobre todo proveniente de la UE, el que ha hecho inservible el uso de esta herramienta, ya que en la opinión pública y publicada en (los medios de comunicación) ha quedado constancia de que no estábamos ante medidas no cerradas sino que estaban listas para su ejecución. Esto ha provocado numerosas disonancias en la política de comunicación tanto de La Moncloa como de sus ministerios y del propio servicio de prensa del PP en la calle Génova.

Tampoco se ha respetado el traslado de mensajes claros que, en situaciones de excepcionalidad, debe existir por parte de los portavoces públicos que tienen autoridad informativa, concentrada en este caso en el presidente Rajoy y los ministros De Guindos (Economía) y Montoro (Hacienda), lo que ha dejado en el camino demasiadas ideas confusas, indeterminadas y hasta contradictorias con el consecuente perjuicio para la opinión pública, con casos concretos como una subida del IVA en marzo (De Guindos), una desviación del déficit no confirmada del 8,2% (Jorge Fernández, ministro del Interior), posible subida de otros impuestos (De Guindos) o el copago sanitario (De Guindos).

Una postura que, incluso, ha provocado situaciones en las que actores del mismo partido político en el poder, como Rajoy en la Agencia EFE sobre el IVA, Sáenz de Santamaría (vicepresidencia) en el caso del cumplimiento del déficit pactado con la UE, Montoro sobre la no subida de impuestos especiales, o Carlos Floriano (número 3 del PP) sobre el copago sanitario, hayan tenido que limar asperezas producidas por esta descoordinación en el envío de información a los medios de comunicación y, por extensión, en la ciudadanía:

El caso de Floriano es aún más claro, ya que tras salir en rueda de prensa no convocada para desautorizar al ministro de Economía y sus declaraciones sobre el copago, él mismo corregido por un comunicado de prensa de Moncloa que daba razón a De Guindos. Un ruido informativo que incluso provocó que el presidente Rajoy no atendiera a los medios de comunicación cuando acudió al Senado para responder a varias preguntas sobre la reforma laboral:

La misma falta de mensaje único ha provocado casos como el de Extremadura, cuyo presidente (PP) al ser preguntados por el copago pierde la integridad del discurso que hay que defender ante los medios al posicionarse primero en contra (antes de la aparición de las declaraciones de De Guindos y el comunicado de Moncloa) y luego a favor (con la aparición del mismo y la posterior concreción del copago). Todo un giro de 180 grados en menos de diez días.

La predisposición por realizar convocatoria de actos, sobre todo del presidente del Gobierno, con un aforo afín y sin posibilidad de ser cuestionado como sustitutivo a la demanda de los medios para lograr una explicación de la acción del Ejecutivo, ha sido también excesiva. Sobre todo dentro de nuestras fronteras, pues tanto en el proceso de elaboración de las reformas como una vez que se han justificado tras anuncio en Consejo de Ministros, se ha apostado por que Rajoy explique sus puntos de vista y haga anuncios en mítines políticos, reuniones del grupo parlamentario popular o con los representantes autonómicos de las CCAA gobernadas por el PP, lo que no ha redundado en una mejor acción pedagógica que se presupone a toda acción política. Mientras que los anuncios de Rajoy versan sobre la imposición de una reforma laboral (mitin del PP en Málaga), las explicaciones se limitan a decir que se trata de reformas con un marcado carácter social y equitativo (Cospedal y Montoro).

Se ha producido, por tanto, un vacío informativo por la constante petición de los medios, sobre todo de los de corte más progresista como los del grupo PRISA (El País y la cadena SER), que no han desistido en su empeño de pedir aclaraciones dentro de un contexto donde abundaban los mensajes indefinidos y una postura política huída de las críticas o rendición de explicaciones. Una actitud que, además, ha favorecido la actividad de la oposición (sobre todo PSOE e IU) al llenar ese espacio con sus declaraciones. Las mismas que han conseguido calar el mensaje de toda acción de gobierno como de pérdida general de derechos a costa de la crisis económica, tocando lo que se ha denominado “las líneas rojas“, sobre todo en educación y sanidad.

Por el contrario, las entrevistas de los miembros del Gobierno en medios de comunicación de tirada nacional de afinidad ideológica (El Mundo, ABC, La Razón) no solo han sido bien recibidas sino fomentadas desde los departamentos de prensa. Aunque el tratamiento más favorable que se presupone en la información no está exenta de que se cuelen aspectos desfavorables de las medidas como en la reorganización del mercado laboral, en la que se pregunta en hasta cinco ocasiones en una entrevista exclusiva en ABC a la ministra de Empleo sobre las circunstancias del despido más flexible. Esta circunstancia será aprovechada por otros medios para reforzar el hilo argumental de su discurso sobre el impacto negativo de las mismas de cara a la ciudadanía, sobre todo la sección de Economía de El País tanto en la edición en internet como en la impresa, las desventajas de la reforma laboral con artículos y reportajes especiales a doble página que son presentados con titulares nada halagüeños para la reputación del Gobierno como “Más riesgo de recesión por decreto“, “Despidos baratos con la venia del juez” o “Salarios a la carta para la empresa“.

La opinión internacional también ha sido primada frente a la nacional, lo que ha hecho que, por una parte, se presenten dichas reformas a través de entrevistas en prensa extranjera (Financial Times, Frankfurter Allgemeine) y en comunicados anexos a los viajes oficiales del presidente como Seúl o Roma, limitando de nuevo la cobertura a los medios españoles. Con ello, se ha obligado a, en primer lugar, decidir en las redacciones si reservar o no un hueco a unas declaraciones que se han dado en exclusiva a otro medio de comunicación, y por otro, recopilar información a través de los teletipos de las agencias de prensa que hayan cubierto la comparecencia. Solo si cuentan con presupuesto, tienen también la posibilidad de destinar a un enviado especial para tal finalidad, a lo que todos los medios, sobre todo los de carácter regional, provincial o local, tienen acceso por rentabilidad presupuestaria, y más en tiempo de crisis.

Pero ese enfoque internacional de la presentación de las medidas no ha tenido tampoco el efecto esperado si se observa los ataques a la bolsa española, la subida de la prima de riesgo de la deuda soberana y las críticas en la UE. Ante tan poca calurosa acogida, los mensajes desde el Gobierno de Rajoy han ido en dos direcciones: por una parte, mostrando cierto “enroque” con el doble objetivo de poner en valor la independencia del Gobierno español a la hora de tomar sus medidas destacando que se sabía “lo que había que hacer” (Rajoy, Montoro, Sáenz de Santamaría, Gallardón o Cospedal) y haciendo un frente común con otros países que también se han visto acosados. Por otro, mostrando dentro de nuestras fronteras un cierto discurso paternalista con el lema “éstas no son las medidas que nos gusta tomar“.

Aunque en primera instancia pueda parecer un intento de congraciarse con una ciudadanía que ya ha mostrado su rechazo y para paliar el probable desgaste electoral derivado de esta situación, no deja de resultar paradójico que mensajes como éstos mantendrán la desconfianza de la opinión pública, sobre todo la relacionada con los mercados. Una circunstancia que no paliará los ataques a la bolsa y seguirá alimentando un caldo de cultivo sobre la incertidumbre de un Gobierno que no respalda al 100% las medidas ya tomadas y que no las identifica como propias, como con los PGE, al decirse que son “desagradables, incómodos y que no gustan a nadie” (Rajoy).

Sin embargo, a pesar de este intento de minimizar la presencia de crítica en el tratamiento final de la información, la actividad política del PP en el Gobierno no ha estado exenta de las particularidades del periodismo y de las filtraciones de información no deseada, como el micrófono “abierto”. Aunque este tipo de descuidos son normales, lo que consiguió alimentar aún más el clima de crispación dentro de nuestras fronteras, sobre todo con el proceso de la reforma laboral, fueron declaraciones del presidente Rajoy en las que quedaba claro que se asumía una huelga general cuando dentro de nuestras fronteras se estaba trasladando otro mensaje:

Otro aspecto interesante ha sido la propia comunicación de las reformas en sí, todas ellas condensadas en la comparecencia en rueda de prensa en Consejo de Ministros, donde se ha hecho más hincapie en justificaciones que cargaban contra la “herencia” del Gobierno anterior en temas como la estimación del déficit de 2011 que en los mensajes de petición de esfuerzo colectivo y comprensión ante medidas que ya se presuponían impopulares, aspectos que se han presentado con la sentencia “no queríamos hacerlo pero nos hemos visto obligados” (Rajoy o Sáenz de Santamaría).

Evidentemente, las portadas de la prensa del primer paquete de reformas, con titulares, como “España entra en alerta económica” (El País), “El Gobierno inicia el ajuste con un drástico hachazo fiscal” (El Mundo), “Ajuste drástico ante una situación excepcional” (ABC), “Duro ajuste para empezar” (La Vanguardia) o “Sacrificio fiscal” (Expansión), es un fiel reflejo de como la prensa canaliza el uso de un lenguaje que acentúa la situación de gravedad económica.

El lenguaje también recogerá justificaciones no exentas del uso de eufemismos para intentar trasladar una percepción distinta a la que daban la mayoría de los medios de comunicación, como ha ocurrido con la reforma laboral (resumida en despido más barato), la presentación de los Presupuestos Generales del Estado (resumidos como que favorecen la amnistía fiscal) o la reforma sanitaria (resumida en copago) y que se han mantenido también en la posterior comparecencia en sede parlamentaria. Aunque en este último caso, se ha añadido un ingrediente más por parte del grupo parlamentario del PP como es el sentimiento de Estado pero de forma muy crítica con los partidos de la oposición, no solo el PSOE, sino con aquellos que, como CiU, les permitirían tener algún tipo de apoyo en una cámara que dominan con mayoría absoluta.

Y es que, si bien la situación es la que reflejaba las urnas tras el 20 de noviembre, las explicaciones por parte del Partido Popular abusan demasiado de esa situación de superioridad numérica parlamentaria en los discursos de justificación ante la toma de medidas, lo que ha provocado que también se haya creado un clima de enfrentamiento del equipo de Rajoy (tanto en el Gobierno como en el PP) con otras organizaciones como los sindicatos mayoritarios.

El tono de las valoraciones y opiniones que han sido realizadas sobre este aspecto por parte de representantes de las filas populares han sido recogidas como un intento de provocar aún más a unas organizaciones que han sido excluidas de los procesos de negociación y que han planteado en la calle varias movilizaciones en la calle, con una movilizaciones y una posterior huelga general por las que incluso el Gobierno decidió en un primero momento por aumentar el nivel de crispación con frases como “no resuelve nada y es injusta” (Rajoy), “lo que tenemos que estar es a defender los derechos de todos” (Sáenz de Santamaría), o “la economía española no está para una huelga general (Cospedal).

Posteriormente, tanto Sáenz de Santamaría como Montoro llegan al alarmismo al decir que “España está en una situación límite”, para luego volver a un clima de autoridad el mismo día de la huelga y, por una parte, mantener la provocación al decir que “la agenda reformista del Gobierno es imparable” (Fátima Báñez, ministra de Empleo) e intentar quitarle todo tipo de valoración política a la jornada por parte del ministerio del Interior con comparecencias públicas de un cargo técnico, la directora de Política Interior, Cristina Díaz, mientras los medios se quejan de la imposibilidad de hacer preguntas a la misma y la mera comparecencia con la lectura de comunicados.

En pleno clima de confrontación, aparece también un vídeo que además vulneró la ley electoral desde el ministerio de Empleo que usa imágenes sacadas de contexto de los rostros sonrientes de Cándido Méndez (UGT) e Ignacio Fernández Toxo (CCOO) cuando son ellos mismos los que lideran la protesta contra la reforma.

Visto como un ejemplo de manipulación tanto por UGT, que lo define como “insulto a la inteligencia de los ciudadanos“, como por CCOO, que lo cataloga como “sarta de mentiras“.

Por tanto, en materia de comunicación de crisis, por tanto, vemos como estos 100 días de Gobierno se han producido errores que no solo han puesto en riesgo su credibilidad futura de cara a las medidas que deberá tomar durante el resto de la legislatura, sino que ha creado un clima abierto a la contínua especulación, incluso en los medios económicos más especializados, que no favorece una recuperación de prestigio.

La primera, constatada en la pérdida de casi 530.000 votos a las siglas del PP en las elecciones de Andalucía y Asturias en comparación con los resultados de las elecciones generales de 2011, una pérdida de confianza que, posteriormente, también corrobora la encuesta de El País del pasado 14 de abril, en el que se acusaba una caída de más de 8 puntos en intención de voto con un significativo desgaste del Gobierno.

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Diez peticiones para el nuevo presidente del Gobierno


Acabo de darme una vuelta por el distrito de Palma-Palmilla (Málaga), donde estoy censado electoralmente, del que soy apoderado y he ejercido mi derecho a voto. Llueve y el ambiente es muy dispar, mientras que los interventores y apoderados del PSOE parece que están como apagados, los del PP se dan paseos militares de mesa en mesa, sin estar muy pendientes a los listados de censos o si sus papeletas están o no a la vista de los posibles votantes, como venía siendo habitual en anteriores citas electorales. Para ellos, el “pescado está todo vendido” y ya han dado visos de legalidad a las encuestas publicadas más que a las actas de los colegios electorales. A los de IU ni siquiera los he visto, ya no hablo de todos los demás partidos.

Llevaba las papeletas de casa, sobre todo dejando a buen recaudo la del Senado, que suele ser la que más cuesta rellenar si no estás acostumbrado a este tipo de menesteres, he metido los sobrecitos en las urnas, y me he vuelto al trabajo diario.

Son horas de cierto asueto, hasta dentro de un rato (14:00h) no empiezan a llegar los primeros datos de participación, así que ahí va la primera entrada:

Muchos de los que hoy van a votar, argumentarán sus motivos y peticiones, las mías las resumo en 10 puntos que saco tras las entrevistas que publicaron el pasado jueves y viernes en El País al que posiblemente será el próximo presidente del Gobierno:

1- Quiero un presidente del Gobierno que no sólo garantice las pensiones, sino que además, las suba de poder adquisitivo (las no contributivas y las que sí cotizan) no cada dos años, sino cuando corresponde. El IPC sube igual para todos cada mes, por lo que las pensiones deben hacer lo propio y no quedar congeladas o con subidas ridículas.

2 – Quiero un presidente del Gobierno que respete el tiempo de cotización de los que ahora trabajan y, aún a pesar de la crisis, pueden perder su puesto. También que ayude a los que se han quedado sin cotización, no excluyéndolos del sistema público ni amparándose en el “sálvese quién pueda” en materia de formación para empleo a conveniencia de lo que digan las 17 autonomías.

3 – Quiero un presidente del Gobierno que no recorte las transferencias a los gobiernos autonómicos ni a los Ayuntamientos, que ya están ahogados manteniendo sus propias penurias. Con eso sólo se conseguirá que se recorten servicios como educación o sanidad, y que suban aún más los impuestos autonómicos o locales.

4 – Quiero un presidente del Gobierno que no nos haga pagar por los medicamentos, sobre todo a los pensionistas. Los laboratorios ya tienen acuerdos cerrados con las administraciones para que se les pague lo que realmente merecen. Éstas compañías privadas se han lanzado a la competencia directa contra los genéricos, con lo que se demuestra que el denominado “medicamentazo” ha conseguido que el mercado privado tenga que amoldarse a la demanda, y no al revés.

5 – Quiero un presidente del Gobierno que no me haga pagar por la asistencia sanitaria pública. Ya la pago con mis impuestos, y si quiero una cobertura extra, me iré las empresas privadas sabiendo desde el principio que si tengo una enfermedad grave que requiera intervenciones quirúrgicas largas o tratamientos costosos, me van a “invitar” a que me lo cure la sanidad pública. También quiero que proteja la sanidad pública de la gestión privada, ya que los beneficios no revertirán en los ciudadanos sino en los accionistas/propietarios de dichas compañías.

6 – Quiero un presidente que mantenga la Ley de Dependencia, que no traslade a las familias el gasto social que supone cuidar a una persona dependiente o con discapacidad. Que les permita disponer de servicios como residencias, ciudadores profesionales o centros de día. Que no se base en la caridad para dejar tranquila su conciencia.

7 – Quiero un presidente del Gobierno que cumpla con el déficit pero sin acribillarnos con subida de impuestos. Ni quiero que suba el IVA (impuesto injusto con los que menos tienen), ni los de la gasolina, alcohol, tabaco o demás. Si se baja el IAE, que sea teniendo en cuenta medidas paralelas que realmente estimulen el mercado laboral no a costa de la flexibilización de los despidos manteniendo el mismo modelo productivo o a base de ayudas que sólo fomentan la contratación temporal a bajo coste. También quiero que no me haga pagar más por lo que ya tengo eliminando deducciones ya existentes en el IRPF o subiendo los baremos para becas y ayudas públicas.

8 – Quiero un presidente del Gobierno que mire cara a cara a las mujeres, que sea consciente de la lucha contra la violencia de género y que, con los preceptos que se desarrollan en la actual legislación, puedan decidir sobre su futuro y su propio cuerpo. Quiero que aquellos que ahora se sienten iguales al resto de españoles sin importar su condición sexual no sean excluídos, que puedan tener sus propias famlias y adoptar sólo basándose en una buena estructura que fomente el cariño y el respeto, no en lo que la moral religiosa nos imponga desde el púlpito.

9 – Quiero un presidente del Gobierno que apunte hacia la I+D+i y a sectores emergentes, no en fomentar el ladrillo. Somos una economía con un sector primario intervenido (PAC), un secundario que sobrevive a base de subvenciones públicas a multinacionales (sobre todo automoción), y un terciario que no sale del sol y playa.

10 – Quiero un presidente del Gobierno que mire antes por los ciudadanos que por el euro. Las medidas pueden llegar a ser o no impopulares dependiendo del grado de enrrocamiento con el que se parapete en La Moncloa, pero si tras una reunión del EcoFin nos venimos de Bruselas a casa con otra carpetita llena de recortes bajo la amenaza del rescate, prefiero que se mire antes por los que están más desprotegidos que por los que afrontarán la crisis con menos problemas o incluso hacen negocio con ella.

Ahora solo toca que el nuevo presidente del Gobierno esté a la altura, que sea valiente, que mire a la cara a sus votantes y les diga alto y claro lo que va a hacer, sabiendo que en el momento que toque un solo puesto de trabajo público, sindicatos y colectivos se echarán a la calle. A un país no se le saca de la crisis proporcionando material de artillería para huelgas generales o sectoriales. Que no sólo “haga lo que pueda”, sino que también “haga lo que debe” por proteger a quiénes lo han votado.

Feliz domingo.

#dialegs y #jerezsmm, dos formas de sentir Twitter


* Puedes ver otros artículos sobre comunicación política en este enlace

Ayer fue mi primer día de seguimiento de dos actos en Twitter tan dispares como enriquecedores.

Por una parte, desde el PSC dentro de su encuentro de “Diálogos por el Progreso” celebrados ayer, se había convocado un encuentro de ciberactivistas que ha contado con la presencia del propio presidente Montilla en la sede central del partido. Creo que, con #dialegs, he podido disfrutar de una de las experiencias más enriquecedoras dentro de la política 2.0, ya que, además de las interesantes aportaciones que buscan fomentar la participación de ciudadanos y ciudadanas con sus gobernantes, se ha dejado perfectamente claro que Twitter se está convirtiendo, día a día, en un elemento más de la gestión política y del diálogo institucional. Esta red social (algunos no la ven como tal), no sólo es imparable sino que, desde mi punto de vista de novato en la misma, se convierte en el canal de transmisión de información más directo que existe entre gobierno y ciudadanía, tanto por su filosofía a través de mensajes concretos y directos al destinatario enriquecidos con enlaces y clasificadores (hashtags), como por su fidelización y credibilidad en el contenido, que aumenta cuanta más implicación se tiene con esta plataforma y se interactúa con nuestros seguidos y seguidores a través de la misma. Por supuesto, las aportaciones de Montilla en el encuentro no dejan duda ante esta tendencia que se ha implantado en el ámbito político y se resumen en esta frase: “No esperéis órdenes, la red no entiende de uniformidad, la red quiere causas y nosotros preferimos activistas críticos y creativos, no quiero un activismo de clonación“.

Si bien es cierto que tal y como apuntaba Cesar Calderón en su seguimiento, el discurso de Montilla comenzó principalmente centrado en el uso de las nuevas tecnologías de la información en la administración pública (e-Gov), con marcadas referencias a la “brecha digital”, la “universalización” del acceso a la red, o el “analfabetismo digital”, a lo largo de la jornada y gracias a las aportaciones de los muchos seguidores que allí estaban (física y virtualmente), fueron derivando hacía el Open Government (o-Gov), o lo que es lo mismo, las formas de mejorar la comunicación entre esa adminsitración y la propia ciudadanía y hacia la vertiente más política del ciberactivismo a través de las redes sociales. Aún a costa de forzar el script de Twitter al máximo, os dejo un PDF donde se recoge la intervención de Montilla a través de esta red social y las posteriores preguntas que se le han realizado, en las que no sólo ha primado la cercanía sino el feedback constante entre todos los que han participado. También tenéis toda la información del evento en la propia página web insitucional del presidente, de la del PSC y de los diarios La VanguardiaEl Periodico de Catalunya. Creo que dar la enhorabuena al PSC y a sus ciberactivistas es poco.

El otro caso que también he estado siguiendo durante el día de ayer es el de #jerezsmm, una iniciativa con web propia patrocinada por el Ayuntamiento de Jerez de la Frontera (Cádiz) y la Junta de Andalucía en el que se ha analizado la parte más social de todas las redes, sobre todo desde el punto de vista estratégico de posicionamiento y publicidad. Leyendo su programa y viendo las intervenciones, sí que he podido comprobar como se puede generar pasión y creatividad a través de un formato tan peculiar como Twitter (que ha canalizado de forma espectacular todo este encuentro), incluso, llevado en extremo, a poder generar emociones y apegos que deben ser tenidos en cuenta por los que usamos esta plataforma.

Es un nuevo nicho de mercado, como comenta la creativa y publicista Gaby Castellanos a través de su canal, que ha generado ingresos de 2 millones de euros a través de este nuevo producto para la empresa de la que es principal ejecutiva. Se trata, por tanto, de otro aspecto que ha cobrado un gran auge en la Red, y que van más allá de la mera creación de un banner en una página o de un anuncio en Google, aunque todavía queda bastante trecho por recorrer sobre todo en materia de la privacidad de los datos a raíz de polémicas como la que están protagonizando últimamente Facebook o MySpace por la cesión de datos personales a empresas con fines comerciales. Por lo pronto, desde hace tiempo se están creando grupos dentro de las redes que incluso han puesto fecha (31 de mayo) para el abandono de las mismas ante dichas prácticas y problemas de privacidad, un nuevo mercado que no ha permanecido ajeno a otros nuevos proyectos como Diaspora, una red social que se ha “colado” en este mercado de peticiones gracias a la promesa de una fuerte protección de los datos. Aunque el tiempo es sabio y podremos ir viendo como se van a ir financiando estas nuevas redes de cara a su supervivencia.

Al margen de esto, mi felicitación también para los organizadores de #jerezsmm por potenciar esta parte más social de internet.

Se ha perdido un secretario general. Razón: PP de Valencia


votarLo dicho, que parece que más de uno estará buscando debajo de las cortinas, sábanas, en esa caja de cartón que hay en el trastero. Pero no aparece Ricardo Costa. ¿Será que se ha quedado sin saldo en el móvil? O mejor aún, ¿se habrá perdido y no llega a encontrarse? Todo es un misterio, el mismo que rodea a toda la trama Gürtel.

A ver si al final todo va a ser un invento de la policía y que en este caso, como dice Rajoy, se trata de que unos hombres malos han hecho cosas que no deberían hacerse (pobrecillos…).

Mientras tanto, y esperando a que aparezca, podemos deleitarnos viendo unos minutos de Intereconomía, que lleva toda la mañana dando en los titulares el cese de Costa, algo que más de uno ansía como agua de mayo.

Y por si fuera poco, la encuesta de El País que encima pone al PP siete escaños más por encima que el resto si se celebraran elecciones.

Spain is different…

Blogs, Facebook y Política 2.0


votarAyer pude compartir con distintos compañeros y expertos en las redes sociales mi percepción sobre el uso de los blogs y de Facebook en la maraña de la “Política 2.0”.

Durante mi intervención en unas jornadas formativas que está desarrollando el PSOE-A de Málaga, intenté trasladarles una serie de recomendaciones sobre estos temas, algo que ahora quiero compartir en este blog. En total, los he resumido en diez puntos divididos al 50% dedicados al uso de blogs y para el caso concreto de Facebook:

1 – No por colocar más widgets o herramientas a un blog está más completo. De hecho, más de uno pondrá cara de circunstancias ante el estilo barroco digital que sufren en demasía algunas bitácoras. Es indispensable, por tanto, un diseño claro y sencillo, ya que un blog no es un portal web ni debe pretender serlo.

2 – La despersonalización de ciertos blogs parece ser una constante, lo que provoca que nos encontremos con espacios que no dudan en copiar y pegar textos de terceros en detrimento del contenido propio. Noticias de periódicos o intervenciones completas recogidas en diarios de sesiones o en actas municipales aburren al lector y, lo más importante, no aportan nada nuevo a lo que ya se sabía. Hay que tener claro, por tanto, que tipo de temas vamos a tratar para no jugar al despiste y, sobre todo, darle nuestro toque personal.

3 – Un blog no debe vulnerar el derecho de la propiedad intelectual con la publicación de textos, fotografías, audios o vídeos de dudosa procedencia o sin consentimiento. Tampoco nuestras bitácoras deben comportarse como si fueran un confidencial o un medio sensacionalista. Hacernos eco de informaciones basadas en rumores o la publicación de datos de caracter personal sin consentimiento nos puede traer más de un quebradero de cabeza. Por ejemplo, es curioso como no tenemos reparos en pensar que colocar en la Red nuestro número de teléfono personal nos puede perjudicar con llamadas extrañas, pero no así mostrar emails de terceros sin su consentimiento.

4 – Si publicamos entradas de calidad y de forma frecuente pero no lo notamos en las visitas es porque no existimos digitalmente. Darnos de alta en los principales buscadores y favorecer el feedback a través de los comentarios y el recibo de emails supone sólo el primer paso. La mejor forma de ganar “adeptos” es visitando y comentando otros blogs.

5 – Y parte activa de ese comportamiento es integrar nuestra página en una blogosfera además de en una red social. Personalmente, he encontrado buena acogida en cuatro plataformas concretas: Bitacoras.com, Blogesfera.com, Masciudadanía.com y Facebook.com.

6 – A la hora de recomendar una red social, me he decantado por Facebook ya que es la que en estos momentos posee una mayor utilidad política: es la que tiene más público “adulto” consolidado en nuestro país y en ella están presentes todos los perfiles ideólogicos necesarios para generar debate y opinión.

7 – Sin embargo, tampoco se trata de estar por estar, ni de convertirnos de la noche a la mañana en el bocero digital con nuestros mensajes y publicaciones. Si tendemos a saturar las cuentas de correo de nuestros contactos con mensajes efímeros y sin importancia, acabaremos en la papelera ya que nos habremos convertido en uno de los peores enemigos de las redes sociales: el spam.

8 – De igual forma, tampoco podemos obligar a las personas que están dadas de alta en Facebook a que sean nuestros amigos o formen parte de nuestros grupos. Serán nuestros temas los que determinen la afinidad a nuestra red social y no nuestra insistencia. Una red de amigos consolidada de pocos integrantes funciona mejor que otra en la que no hay debate.

9 – Ojo a la hora de compartir documentos, fotografías e información en Facebook. El caso de Jon Flavreau es paradigmático en este sentido y, más allá de lo que podría quedarse en una mera anécdota, la gestión de la privacidad de nuestros datos en esta plataforma debe cuidarse desde el propio proceso de alta para evitar futuros casos de “ciberacoso”.

10 – Como síntesis, mi recomendación final ha sido la que apostar por la participación y el debate con un comportamiento natural y no intrusivo, con actualizaciones del estado o publicaciones en el muro sólo cuando sea realmente necesario, algo que también debe aplicarse al uso compartido de enlaces, fotografías y vídeos.

Party Builder, el mini-Facebook demócrata


* Puedes ver otros artículos sobre comunicación política en este enlace

Party BuilderParece que ya empiezo a estar un poquito más libre por las tardes para dedicar algo de tiempo al blog y a las 6 personas que me visitaron ayer (:-D). Hoy quiero presentaros una iniciativa que han desarrollado desde el Partido Demócrata de EE.UU. en su página web: “Party Builder“.

Para mí, un paso más allá en la integración de las redes sociales dentro de la maquinaria virtual de esta formación política, que tan buenos resultados le han dado en las pasadas elecciones presidenciales.

De forma muy escueta, este nueva herramienta facilita la creación de blogs, grupos de opinión, búsqueda de personas con ideología afín y la publicación de eventos desde las propias páginas de la formación, o lo que es lo mismo, se han construído un mini-Facebook y una blogosfera y las han integrado en una plataforma propia. Con esto, que supone un gran avance para los que desde el otro lado del Atlántico estamos investigando sobre el denominado ciberactivismo político, no sólo se logra afianzar al público y al pensamiento de corte demócrata, sino que se le reviste de una imagen propia dentro de la web oficial del partido, lo que sin duda redunda en el nivel de compromiso de los participantes.

A mí, personalmente, me ha encantado la iniciativa y, como no podía ser de otra forma, me he creado un miniblog con los demócratas de medio mundo. Ahora, sólo me queda recuperar el inglés del Instituto (:-D), pero ya os contaré que tal es la experiencia.

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