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Lecciones de periodismo diario, o cómo actualizar la web sin que se vea el plumero


Los medios de comunicación son objetivos, imparciales, buscan la verdad o la presentan de una forma que no deban ser tendenciosos hacia la audiencia. Además, deben buscar contenidos que permitan atraer a esos lectores, procurando agradar a un publico afín… hasta aquí la teoría y probablemente lo veamos en algunos medios nacionales e internacionales donde es más difícil dicho control, pero ¿qué ocurre si bajamos a un nivel más local o provincial?

Pues que los grupos de presión se adueñan de dichos medios para que, a cambio de dotarlos de una cierta estabilidad económica a través de patrocinios institucionales o corporativos, hagan que sus noticias aparezcan en las primeras posiciones o para que la línea editorial escore paradójicamente hasta alinearse o  identificarse casi plenamente con los objetivos que persigue ese mismo lobby.

Web El Mundo Málaga 23 de mayo de 2013Un ejemplo de esto puede encontrarse en esta captura de pantalla de la web de El Mundo Málaga, donde paradógicamente, durante toda la media-mañana y tarde de hoy (23 de mayo de 2013), las tres noticias principales de dicha web tenían un mismo fin, que no es otro que noticias polémicas o en contra de la gestión del PSOE en la provincia de Málaga.

¿Casualidad, falta de actualización, objetividad relativa? Si ya es difícil encontrar informaciones sobre la actividad del PSOE de Málaga en las páginas en papel de este diario con tratamiento neutral o positivo, lo que las convierte en casi un boletín de noticias del Partido Popular malagueño  aderezado, eso sí,  de una muy buena agenda cultural, la versión electrónica de dicho medio habla por si sola.

La moraleja no es otra que si se confunde la web de un periódico con la del propio partido político al que rinde pleitesía,  como periodista a veces dan ganas de preguntarse donde están los límites entre información y propaganda en un medio donde precisamente en su portada de hoy se hacía eco de esta frase de Igor Stravinski: “Seguir un solo camino es retroceder”.

Y menos mal que la política, como tema informativo de cara a la ciudadanía, es uno de los más repudiados por todas las encuestas…

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#38CongresoPSOE: la democracia de un partido en Twitter


* Puedes ver otros artículos sobre comunicación política en este enlace

El pasado 38º Congreso Federal del PSOE (que todos habéis podido seguir a través de Twitter con el hashtag #38CongresoPSOE), ha supuesto un antes y un después en nuestro país en la forma en la que los internautas han podido seguir en directo el desarrollo de una cita orgánica con un partido de masas.

Para mí, como primera asistencia a un Congreso Federal y con el cometido de que nuestros tuiteros y tuiteras socialistas de Málaga dejasen constancia de la actividad frenética que se ha desarrollado en tres días, ha supuesto el doble reto de ofrecer aún mayor contenido informativo al que ya se viene realizando con regularidad en las redes sociales del PSOE de Málaga sin apabullar con mensajes vacíos de interés para el usuario de las mismas. También el de ayudar a seguir desarrollando un equipo coordinado de personas que puedan usar las redes sociales como activismo político, algo de lo que se escribe mucho pero se enseña poco.

No en vano, desde el propio perfil institucional del partido en Twitter siempre se ha preferido no repetir los mensajes usando el puño (=teclado) y letra sino a través de otras medidas más eficaces para desarrollar el trabajo en grupo. Esto es, los RT de aquellos mensajes significativos que venían transmitiéndose desde las cuentas de PSOE (ver mentionmap), PSOE de Andalucía y los cargos públicos y orgánicos así como invitados y equipo 2.0 de Málaga acreditados en el Congreso, que en nuestro caso ha superado más de la quincena de participantes y que merecen mi más sincera enhorabuena por su trabajo.

Los resultados obtenidos, como viene siendo habitual en este tipo de eventos, han sido varios: por una parte, lograr mantener como trend-topic (tendencia) el hashtag #38CongresoPSOE en el ámbito provincial de #Málaga con el handicap de que se celebraba en Sevilla y había que competir con los temas de carácter local/provincial (ver foto). Esta estrategia se logró en viernes y sábado a nivel nacional, sobre todo cuando los entonces candidatos Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón daban sus respectivos discursos, y se repitió también en Málaga.

De igual forma, se ha logrado incrementar la base de seguidores (en 158 más) y aumentar la ratio entre seguidores y amigos en una relación 4 a 1 (4 followers por cada friend), algo que supuso establecer en 165 retuiteos en menos de dos horas los mensajes enviados a través del perfil del PSOE de Málaga, en su gran mayoría procedentes del perfil institucional del PSOE (aumentando con ello su impacto nacional). la excepción fue uno propio lanzado desde el perfil provincial (@_Rubalcaba_ nuevo secretario general del #PSOE #38CongresoPSOE“), que logra la nada despreciable cifra de 33 retuiteos durante la hora siguiente a ser publicado.

El otro objetivo, como era obvio, trataba de contrarrestar con mensajes positivos la acción también política de los perfiles más activos de otras formaciones, sobre todo del Partido Popular de Málaga, que intentaban interferir con su propia visión de la realidad, supongo que en algunos casos ronzando el mal gusto. Pero esa forma de trabajar no es objetivo de ese análisis y en términos generales, la reputación que mantiene el PSOE de Málaga, según análisis como Klout, TweetGrader, SocialBro, SocialMention o Followthehashtag, sigue siendo neutral.

A modo de anécdota, si que es preciso destacar que fue justo después, en el periodo de las votaciones a las candidaturas y la espera de resultados, cuando se ha logró despertar el interés de todos los que estaban siguiendo el hashtag #38CongresoPSOE (militantes, simpatizantes, no afiliados, gente no interesada en la política, trolls y demás fauna y flora que puede encontrarse por estos mundos), como puede verse en este vídeo:

Diez peticiones para el nuevo presidente del Gobierno


Acabo de darme una vuelta por el distrito de Palma-Palmilla (Málaga), donde estoy censado electoralmente, del que soy apoderado y he ejercido mi derecho a voto. Llueve y el ambiente es muy dispar, mientras que los interventores y apoderados del PSOE parece que están como apagados, los del PP se dan paseos militares de mesa en mesa, sin estar muy pendientes a los listados de censos o si sus papeletas están o no a la vista de los posibles votantes, como venía siendo habitual en anteriores citas electorales. Para ellos, el “pescado está todo vendido” y ya han dado visos de legalidad a las encuestas publicadas más que a las actas de los colegios electorales. A los de IU ni siquiera los he visto, ya no hablo de todos los demás partidos.

Llevaba las papeletas de casa, sobre todo dejando a buen recaudo la del Senado, que suele ser la que más cuesta rellenar si no estás acostumbrado a este tipo de menesteres, he metido los sobrecitos en las urnas, y me he vuelto al trabajo diario.

Son horas de cierto asueto, hasta dentro de un rato (14:00h) no empiezan a llegar los primeros datos de participación, así que ahí va la primera entrada:

Muchos de los que hoy van a votar, argumentarán sus motivos y peticiones, las mías las resumo en 10 puntos que saco tras las entrevistas que publicaron el pasado jueves y viernes en El País al que posiblemente será el próximo presidente del Gobierno:

1- Quiero un presidente del Gobierno que no sólo garantice las pensiones, sino que además, las suba de poder adquisitivo (las no contributivas y las que sí cotizan) no cada dos años, sino cuando corresponde. El IPC sube igual para todos cada mes, por lo que las pensiones deben hacer lo propio y no quedar congeladas o con subidas ridículas.

2 – Quiero un presidente del Gobierno que respete el tiempo de cotización de los que ahora trabajan y, aún a pesar de la crisis, pueden perder su puesto. También que ayude a los que se han quedado sin cotización, no excluyéndolos del sistema público ni amparándose en el “sálvese quién pueda” en materia de formación para empleo a conveniencia de lo que digan las 17 autonomías.

3 – Quiero un presidente del Gobierno que no recorte las transferencias a los gobiernos autonómicos ni a los Ayuntamientos, que ya están ahogados manteniendo sus propias penurias. Con eso sólo se conseguirá que se recorten servicios como educación o sanidad, y que suban aún más los impuestos autonómicos o locales.

4 – Quiero un presidente del Gobierno que no nos haga pagar por los medicamentos, sobre todo a los pensionistas. Los laboratorios ya tienen acuerdos cerrados con las administraciones para que se les pague lo que realmente merecen. Éstas compañías privadas se han lanzado a la competencia directa contra los genéricos, con lo que se demuestra que el denominado “medicamentazo” ha conseguido que el mercado privado tenga que amoldarse a la demanda, y no al revés.

5 – Quiero un presidente del Gobierno que no me haga pagar por la asistencia sanitaria pública. Ya la pago con mis impuestos, y si quiero una cobertura extra, me iré las empresas privadas sabiendo desde el principio que si tengo una enfermedad grave que requiera intervenciones quirúrgicas largas o tratamientos costosos, me van a “invitar” a que me lo cure la sanidad pública. También quiero que proteja la sanidad pública de la gestión privada, ya que los beneficios no revertirán en los ciudadanos sino en los accionistas/propietarios de dichas compañías.

6 – Quiero un presidente que mantenga la Ley de Dependencia, que no traslade a las familias el gasto social que supone cuidar a una persona dependiente o con discapacidad. Que les permita disponer de servicios como residencias, ciudadores profesionales o centros de día. Que no se base en la caridad para dejar tranquila su conciencia.

7 – Quiero un presidente del Gobierno que cumpla con el déficit pero sin acribillarnos con subida de impuestos. Ni quiero que suba el IVA (impuesto injusto con los que menos tienen), ni los de la gasolina, alcohol, tabaco o demás. Si se baja el IAE, que sea teniendo en cuenta medidas paralelas que realmente estimulen el mercado laboral no a costa de la flexibilización de los despidos manteniendo el mismo modelo productivo o a base de ayudas que sólo fomentan la contratación temporal a bajo coste. También quiero que no me haga pagar más por lo que ya tengo eliminando deducciones ya existentes en el IRPF o subiendo los baremos para becas y ayudas públicas.

8 – Quiero un presidente del Gobierno que mire cara a cara a las mujeres, que sea consciente de la lucha contra la violencia de género y que, con los preceptos que se desarrollan en la actual legislación, puedan decidir sobre su futuro y su propio cuerpo. Quiero que aquellos que ahora se sienten iguales al resto de españoles sin importar su condición sexual no sean excluídos, que puedan tener sus propias famlias y adoptar sólo basándose en una buena estructura que fomente el cariño y el respeto, no en lo que la moral religiosa nos imponga desde el púlpito.

9 – Quiero un presidente del Gobierno que apunte hacia la I+D+i y a sectores emergentes, no en fomentar el ladrillo. Somos una economía con un sector primario intervenido (PAC), un secundario que sobrevive a base de subvenciones públicas a multinacionales (sobre todo automoción), y un terciario que no sale del sol y playa.

10 – Quiero un presidente del Gobierno que mire antes por los ciudadanos que por el euro. Las medidas pueden llegar a ser o no impopulares dependiendo del grado de enrrocamiento con el que se parapete en La Moncloa, pero si tras una reunión del EcoFin nos venimos de Bruselas a casa con otra carpetita llena de recortes bajo la amenaza del rescate, prefiero que se mire antes por los que están más desprotegidos que por los que afrontarán la crisis con menos problemas o incluso hacen negocio con ella.

Ahora solo toca que el nuevo presidente del Gobierno esté a la altura, que sea valiente, que mire a la cara a sus votantes y les diga alto y claro lo que va a hacer, sabiendo que en el momento que toque un solo puesto de trabajo público, sindicatos y colectivos se echarán a la calle. A un país no se le saca de la crisis proporcionando material de artillería para huelgas generales o sectoriales. Que no sólo “haga lo que pueda”, sino que también “haga lo que debe” por proteger a quiénes lo han votado.

Feliz domingo.

Sobre la apatía hacia la clase política


Acabo de terminar de leer un artículo de Manuel Jiménez Friaza en La Opinión de Málaga titulado “Hablar: acto político” en el que se hace bastante hincapie en la importancia de la oratoria y el lenguaje no verbal en el discurso político a colación de actos como el gesto de Aznar en Oviedo o las declaraciones de Esperanza Aguirre sobre los puestos quitados en Cajamadrid a un supuesto vástago de dudoso padre. También, y eso es lo que más me ha interesado, en el concepto de cercanía entre el político y el elector en estos tiempos que corren.

En el artículo de Jiménez Friaza, como siempre que se habla de oratoria en la política española, se pone como ejemplo a las dos personas que consiguieron dar otra vuelta de tuerca a los usos y maneras que se gastaban nuestros políticos en la primera mitad del siglo XX, tanto por su discurso como por su relación con el electorado: Manuel Azaña y José Ortega y Gasset. Desgraciadamente, toda esas nuevas formas cayeron en el olvido con la dictadura de Franco y su discurso permanente de la victoria de 1939. Una postura que cambió afortunadamente con la posterior Transición y su constante interés en que tanto vencedores como vencidos no se apearan del proyecto democrático que entonces estaba naciendo. Se escogían todas y cada una de las palabras que salían en boca tanto de gobernantes como de miembros de la oposición para apelar al sentimiento de unidad y confianza en el proyecto democrático en ciernes, una actitud que se echa de menos, tanto para los que lo vivieron como para los que hemos comprendido su significado a pesar de no haber podido estar allí, como es mi caso.

Tirando de nuestra Historia Contemporánea, rescato a colación un extracto de uno de los discursos de Azaña, en concreto uno referido a la relación entre los partidos políticos de la IIª República y el pueblo español, que me viene como anillo al dedo para intentar entender por qué tanto Gobierno como oposición siguen jugando al ratón y al gato para seguir favoreciendo el clima de desacuerdo y enfrentamiento:

Yo disculpo a los gobernantes que, afanados en sus tareas de los ministerios y del Parlamento, pueden llegar, sin saberlo, a encontrarse divorciados de la opinión pública; pero compadezco a los gobernantes que no tienen ocasión de recibir del pueblo directamente la recompensa, la grata recompensa de la efusión sentimental y cordial en premio de los aciertos que el destino les haya deparado. Y en esta situación posterior, que es lastimosa para quien pasa por ella, podía haberse encontrado el Gobierno que presido si estas vacaciones parlamentarias, lo mismo a mí que a los demás compañeros de Gobierno, no nos hubiesen permitido ir a hablar directamente con el pueblo español y a recoger de los republicanos españoles, es decir, de la inmensa mayoría del país, aquellas demostraciones ingenuas de lealtad, de adhesión y de entusiasmo que la obra realizada por el Parlamento y por el Gobierno nos han hecho recibir del pueblo español.” (Santander, 30 de septiembre de 1932)

No menos claras son las palabras de Ortega y Gasset sobre la necesidad de llegar a acuerdos en el Parlamento cuando se tratan temas de profundo calado. En concreto, del debate parlamentario que se generó también en 1932 entorno a la tramitación de la reforma agraria y del Estatuto de Autonomía de Cataluña, rescato lo siguiente:

Porque la República necesita de todas las colaboraciones, las mayores y las ínfimas, porque necesita -queráis o no- hacer las cosas bien, y para eso todos somos pocos. Sobre todo en estos dos enormes asuntos que ahora tenemos delante, la reforma agraria y el Estatuto catalán, es preciso que el Parlamento se resuelva a salir de sí mismo, de ese fatal ensimismamiento en que ha solido vivir hasta ahora, y que ha sido causa de que una gran parte de la opinión de haya retirado la fe y le escatime la esperanza. Es preciso ir a hacer las cosas bien, a reunir todos los esfuerzos. El político necesita de una imaginación peculiar el don de representarse en todo instante y con gran exactitud cuál es el estado de las fuerzas que integran la total opinión y percibir con precisión cuál es su resultante, huyendo de confundirla con la opinión de los próximos, de los amigos, de los afines, que, por muchos que sean, son siempre muy pocos en la nación. Sin esa imaginación, sin ese don peculiar, el político está perdido“. (Madrid, 13 de mayo de 1932).

¿Dónde nos encontramos ahora? En una muy preocupante apatía hacia la clase política en una crisis económica en la que es más necesaria que nunca. Sólo hay que echar un vistazo a las portadas de hoy para darnos cuenta que los dos partidos mayoritarios se han instalado en ambas trincheras mientras el ciudadano de a pie sigue bregando con la crisis. Mientras unos hablan de sumar y no restar (PSOE) los otros responden que apelar a esa suma será traicionar a los españoles (PP). En medio de toda la trifulca, la lealtad, el entusiasmo y la adhesión a la que ya hacía referencia Azaña hace casi 80 años, o el ensimismamiento del Parlamento del que hablaba Ortega y Gasset, siguen siendo protagonistas. El resultado es más que evidente: mientras asistimos a episodios de acusación mutua, el electorado ya ha situado a la clase política dentro del “top five” de los problemas de los españoles según el CIS, sólo antecedido por el paro, la crisis económica, la inmigración y el terrorismo.

Personalmente, tengo la firme convicción de que la política cumple su función cuando se usa para mejorar el bienestar común más allá de los intereses personales de los grandes grupos de presión. Por desgracia, el desapego que se siente entre nuestra sociedad hacia los políticos, sobre todo en las personas más jóvenes que son las mismas que no ejercen su derecho a voto por sentirse al margen, no favorece a un sistema democrático que sigue condenado a aumentar las tasas de absentismo electoral. Esto, probablemente, sea muy útil y placentero para los denominados “convencidos” de cada una de las opciones ideológicas que se presentan a las elecciones y para los nuevos partidos políticos que se configuran como alternativas pero que siguen cayendo en los mismos defectos (Ciudadanos, UPyD), pero no sólo aleja la actividad política de los gobernados, sino que estos ponen, probablemente sin ser concientes de ello, los cambios que sufrirán en su propio modo de vida en las manos de otros.

Confío, espero que no de forma ingenua, que la esperada recuperación económica que se espera para mediados-finales de este año cambie la actitud tanto de los que gobiernan como de la oposición para intentar trasladar a la opinión pública un clima de protección social y, sobre todo, de abandonar la frialdad de las relaciones político-elector en la que parece que nos hemos instalado fruto de la crisis.

Socialismo y déficit publico: cómo combatir el simplismo


Durante este pequeño descanso de puente, he podido comprobar que a los socialistas se nos sigue acusando en la calle de “tirar de chequera” con el dinero público en un intento de desprestigiar esta ideología a través del simplismo. Esta percepción, la podemos encontrar en las palabras de un profesor universitario de derecho tributario que, gracias al derecho a la libertad de cátedra, reduce su reflexión a la comparación de los modelos económicos desarrollados por los gobiernos de Felipe González, José María Aznar y, ahora, José Luis Rodríguez Zapatero, especialmente preocupado en la gestión del déficit público. Sigue el ponente enlazando su discurso con la crisis económica actual, y lo acaba rematando con un “y así nos va, ahora”, en clara alusión al actual gobierno. Por supuesto, los estudiantes de tan ejemplar muestra de nuestros sistema educativo, no albergan dudas al respecto: si lo ha dicho el profesor en clase, tendrá que ser cierto, y con las mismas salen a la calle con una visión de la realidad económica de nuestro país totalmente sesgada.

Que en toda crisis las mayores críticas las sufre el gobierno que esté en ese momento es evidente, para eso lo hace y ha sido elegido, y debe entenderse como una motivación para poder seguir aplicando medidas que de otra manera no se harían. A nadie se hubiese ocurrido, a mediados de 2004, por ejemplo, preguntarse sobre la fortaleza de nuestro sistema financiero cuando el emporio que dirige Emilio Botín compró el bando británico Abbey, lo que le situaba entonces como el “octavo banco del mundo” (según Expansión). Tampoco nadie se preguntaba por la fragilidad de nuestro sector de construcción a mediados de 2006 cuando las grandes constructoras de entonces (ACS, Ferrovial, OHL, Acciona, Sacyr), seguían creciendo y creciendo a golpe de un talonario inmobiliario que se venía abajo poco después. Entonces, aquellas empresas eran “líderes globales” en su sector, según las noticias que sus departamentos de prensa vendían a los medios, y todos seguíamos felices en ese sueño del que nos despertamos al caernos de la cama meses más tarde.

Pero volviendo a esa percepción tan particular de la crisis económica en el ámbito universitario, de la que sólo tiene la culpa el gobierno según este simplismo, no podemos olvidar que el uso del déficit público también esta demonizado por los mismos que, fieles a su espíritu funcionarial, quieren seguir cobrando a fin de mes y, por supuesto, con todas las subidas salariales posibles que se pactaron en los periodos de bonanza. Gracias a esa eliminación del déficit tan deseada, nos podemos permitir el lujo de dar de lado a los parados que actualmente tenemos, o que las pymes y autónomos (el verdadero motor económico de este país) no puedan hacer frente a los créditos porque los bancos y cajas aún están con una digestión pesada provocada por tanto ladrillo. O lo que sin duda sería aún mejor, que escuelas e institutos no tengan recursos, que los ambulatorios y hospitales sigan carentes de material y servicios, o que las pensiones de viudedad y jubilación queden en el aire. Me consta que un elevado déficit no ayuda a nuestra valoración internacional en materia de catalogación de nuestra deuda en los mercados internacionales, pero prefiero seguir mirando dentro de nuestras fronteras para saber dónde hay que poner el límite.

Si a un parado se le agota la prestación, siempre será mejor que siga sin recursos que tirar de déficit desde un punto de vista estrictamente económico si queremos contener el gasto. ¿O quizás no? Quizá ese parado con recursos pueda seguir pagando parte de la hipoteca (y salvándole los muebles a más de una entidad financiera que está presa de sus niveles de morosidad), sosteniendo el consumo del país y, lo que es más significativo, saber cuando un gobierno le apoya o le da la espalda en situaciones verdaderamente difíciles. Lo que sí es cierto es que el nivel de endeudamiento no sólo de las empresas sino también de las familias ha sido un constante aviso de alarma durante bastante años antes de que estallara la crisis, algo a lo que nuestros queridos bancos y cajas también han ayudado bastante a través de prestamos hipotecarios inflados o créditos al consumo. Sólo en 2004, las familias ya adeudaban más de 595.000 millones de euros (el 75% del PIB) con los créditos inmobiliarios a la cabeza, a pesar de que los contínuos avisos del Banco de España a las entidades financieras sobre la necesidad de la moderación en la concesión de créditos en tiempos de bajos tipos de interés y precios al alza.

Pero esos tiempos de bonanza ya pasaron y el maremagnum formado en torno a la crisis económica, ése que ha partido en dos la fortaleza de la octava potencia del mundo, nos ha abierto los ojos. A este carro también se han apuntado gran parte del tejido empresarial, sobre todo el de las grandes empresas que, tras pedir por activa y por pasiva el abaratamiento del despido en este país, han aprovechado esta situación para mandar a más personas a la cola del paro o para renegociar los contratos (saltándose incluso a la torera los convenios colectivos pactados anteriormente) con cláusulas aún más restrictivas. “Son tiempos de apretarse el cinturón” para los que tan sólo dos años antes eran protagonistas del nuevo milagro español, con gestiones feroces y estratégicamente perfectas, abriendo nuevos mercados en el extranjero para dotar de mayor “presencia internacional” a la firma, y mostrando con orgullo planes de negocio avalados por firmas consultoras de prestigio, las mismas que aplaudían a Lehman Brothers cuando se refería al “potencial de crecimiento de la marca en el mundo” (2005). Me resulta bastante díficil creer a empresarios como el que se ha convertido actualmente en cabecilla de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, no precisamente el mejor exponente de una gestión eficaz en una gran empresa, o si no que se lo digan a los empleados de Air Comet o a los contínuos desaires a la actual patronal de los pequeños y medianos empresarios (CEPYME), que son los que realmente están soportando las mayores cargas de esta situación económica.

Ahora este gobierno se ha propuesto cambiar el modelo productivo de este país, algo realmente difícil (que no imposible), ya que nos hemos acostumbrado a cierto “chanchulleo” en el entorno que nos rodea y parece que no se ha empezado con buen pie. Las patentes e investigaciones importantes se siguen produciendo fuera, la burocracia administrativa aburre y quitan las ganas de poner en marcha un proyecto empresarial, y la gente de a pie sigue pidiendo a gritos que le expliquen “cómo se hace” eso nuevo que quieren implantar y que va a ser tan beneficioso. Sin duda alguna, se han escrito miles y miles de líneas sobre el despertar de nuestra verdadera economía y sin duda alguna se seguirán escribiendo, lo único que se me ocurre es pedir cierta moderación a la hora de afirmar simplicidades que no nos llevan a ver más allá de lo que tenemos delante. A todos los que actualmente cargan las tintas contra el Gobierno por culpa de la crisis económica, lo único que se me ocurre es pedirles que dejen los simplismos a un lado y que centren sus esfuerzos en arrimar el hombro.

U2 en España: Vigo avanza para tener un concierto


votar360 TourSeguimos con el culebrón en las páginas de La Voz de Galicia para ofrecer un capítulo más de la visita de Bono a Galicia el próximo año.

En este caso, parece ser que la productora y el alcalde de Vigo están en buena sintonía, a pesar de que Coimbra se ha hecho con una segunda cita en Portugal tras vender todas sus entradas el mismo día que salieron al público, un hecho que no se ha conseguido, todavía, en el concierto de Sevilla.

Así, Sevilla ha entrado en un pequeño grupito de ciudades en el que ya están todas las paradas de la banda irlandesa en Alemania: Frankfurt, Hannover y Munich.

Estos dos inconvenientes, la segunda cita en Portugal y el hecho de que todavía no se hayan vendido todas las entradas para la cita hispalense, no se lo están poniendo nada fácil a Vigo en sus objetivos. De hecho, algunas fuentes apuntan a que ésta última circunstancia es lo que está parando el anuncio sobre otro concierto en España.

De anunciarse, el estadio de Balaídos, con un aforo de 30.000 personas, sería la cita ideal como cierre de su visita por España, al igual que ya pasó con San Sebastián en la gira de Vertigo de 2005. A ver si tenemos suerte…

U2 en España: se politiza el concierto de Vigo


votar360 TourSigue la incógnita sobre si el próximo 26 de septiembre de 2010, Bono y sus chicos aterrizarán en Vigo. El tema ahora es que la entidad que podría financiar el concierto, Xacobeo 2010, ha declinado hacer el desembolso de los cuatro millones que vale organizar el evento dado los tiempos de crisis que corren.

Mientras tanto, ya han comenzado a aparecer las primeras declaraciones que sólo enturbiarán el posible concierto, en concreto, del propio alcalde de Vigo, Abel Caballero que ha soltado la siguiente perla: “No quiero pensar que descartan a U2 en Vigo porque hay un alcalde socialista”.

La experiencia me dice que, si empiezan a aparecer reproches de este tipo, Bono no pisará nunca Galicia para desgracia de los fans que hay allí. Por el momento, y como alternativa, o se bajan a Sevilla, para el que sigue habiendo entradas libres, eso sí, sentados y pagando en torno a 150 euros si quieren verlos bien, o a Coimbra, para el que salen las entradas mañana en los puntos de venta autorizados de Portugal después de una desastrosa puesta en marcha de la venta por internet.

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