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Desconectados digitales (I): ¿hay vida después de Facebook?


Fundación Telefónica: perfil de los internautas en España (2009)

Facebook para mí es una pérdida de tiempo en el que sólo se cotillea. Me doy de baja”. Así de tajante se ha mostrado hace poco una buena amiga con la que he tenido la oportunidad de hablar sobre las vulnerabilidades de las redes sociales y la forma en la que nos enfrentamos a ellas. Llevaba tiempo pensando en que ocurría con aquellos que, tras probar e interactuar con Facebook, deciden largarse y dar por concluida la experiencia de tener un yo digital en esta plataforma, a ellos va dedicado este post (bueno, también a los que me leen cada vez que actualizo el blog, que últimamente se van manteniendo… gracias).

¿Estamos ante un caso de “fraude” en las expectativas? Son esas personas, las que viven o deciden vivir sin Facebook, Twitter, Tuenti o Flickr, las que pueden ser objeto de estudio para los que navegamos por la web 2.0 con mayor o menor éxito si miramos el perfil del internauta en nuestro país, pero antes de entrar en materia, quiero recordar como está España en cuanto a la implantación de internet y de los internautas, gracias a los datos desprendidos a lo largo de 2009 de la última encuesta del INE sobre este tema tanto para particulales como para empresas, del informe 2009 de la Fundación Telefónica sobre la Sociedad de la Información y de la última encuesta de AIMC a los usuarios de Internet:

1) Particulares: El 33,7% de los hogares españoles no tiene ordenador y esa tasa se eleva hasta el 48,7% si nos referimos a la existencia de una conexión a internet. Además, dentro del número de internautas existentes según esa misma encuesta, que asciende a los 21 millones de españoles, sólo el 53,6% son usuarios frecuentes con al menos una visita a la semana.

2) Empresas: Están mejor posicionadas y tanto la inexistencia de ordenadores en las mismas es meramente residual y la falta de conexión a internet se movería entre el 13,3% y el 3,8% de las mismas. En cuando a uso, también el acceso no frecuente a internet es prácticamente inexistente.

3) Recordar que en España existen, aunque la última contabilización del INE es de 2005, en torno a 21.900 personas atendidas en centros para personas sin hogar en nuestro país, una cifra que sin duda ha aumentado a raíz de la inmigración no controlada y la actual coyuntura económica. Ese espectro de población queda también al margen de todo lo que tenga que ver con las nuevas tecnologías y el uso de internet, como es obvio.

Fundación Telefónica: uso de Internet en España (2009)

Por lo tanto, existe una cantidad importante de personas que directamente, no sabe ni por asomo que existen las redes sociales. Pero ¿qué hay de los que ya navegan por internet y deciden darse de alta en una red social?. La vertebración principal de la integración con las redes sociales es el uso del correo electrónico, sin el que no podemos existir en las distintas plataformas que han ido surgiendo a lo largo de estos últimos años. Y es que en nuestro país, el uso del email llega a una implantación superior al 96% según AIMC. De hecho, es el uso más destacado para los españoles en la Red, por encima de la propia navegación web, el P2P (con lo piratillas que somos), chat, los foros de discursión o la transferencia de archivos vía FTP.

Al usuario español le encanta el email y, aunque lo centro en la experiencia personal, podemos llegar a tener varias cuentas tanto personales (gratuitas o no) como profesionales. Entonces, nos decidimos a dar el salto a las redes sociales, con Facebook a la cabeza de todas ellas en nuestro país: seis millones de usuarios activos, de los que un 50% entra a diario y el principal término buscado a través de Google. Es decir, tiene alta fidelidad y genera interés, aunque, sin embargo, tenga su principal escollo en la protección de los datos facilitados. Es cierto que Facebook necesita de un mínimo de datos indispensables para poder funcionar correctamente y que, conforme pasan los días, nos manda mensajes amables en un intento de “quiero saber más de tí, actualiza tu estado” o “tu perfil está completo a XX%”, ¿pero a qué nos enfrentamos?

Como somos muy disciplinados, tras las petición de Facebook, subimos fotos nuestras para ponernos una cara y las de nuestros amigos, decimos donde trabajamos o donde hemos estudiado, nuestro día de cumpleaños para que nos feliciten o incluso vocear a los cuatro vientos digitales quién es nuestra pareja en este momento, aunque desconozco desconozco si Facebook entiende de divorcios o de separaciones. También estamos orgullosos de nuestro blog, de la presencia en otras redes sociales (todo muy cool) y las vinculamos a nuestro muro para que todo el mundo sepa que tenemos vida digital, e incluso rellenamos los apartados de música/escritores/gustos/aficiones que nos apasionan… es decir, estamos ahí y queremos que todos sean conscientes de ello. Además, con datos que son inofensivos en principio, aunque hay quién no duda en poner teléfonos móviles de contacto o direcciones de mensajería/chat (sobre todo a través de MSN) de forma desprotegida. Pero al margen de los problemas que conlleva la privacidad de datos en la red y de la que Facebook ha dado sobradas muestras de ello, por lo que serán objeto de análisis en una segunda entrega, quiero pensar que esos “desconectados digitales” no son tan extraños como nos pueda parecer, por lo que quizás podamos aprender algunas cosas a los que aquí seguimos.

En primer lugar, Facebook o cualquier red social no puede ser un sustituto de la propia relación interpersonal en sí, es un error concebir una herramienta tecnológica como la panacea para que nuestra vida social aumente. Sobre todo porque si somos unos siesos (me incluyo en esta definición), ni Facebook en 3D podrá solucionárnoslo. Es más, Facebook puede deteriorar las relaciones precisamente porque establece el filtro de “sólo soy tu amigo cuando me conecto” o lo que, llevado al extremo de los más entusiastas, convierte en mandamiento lo de que “si no estás en la red, simplemente no existes”.

En segundo lugar, Facebook es una red tan amplia que encontrar perfiles con afinidades concretas sólo a través de ella es literalmente imposible. Y no se trata de encontrar parejas, sino de que los contenidos que aparecen a diario por la actividad de nuestros amigos, que publican igual que nosotros, nos pueden hacer perdernos entre tanta información. Facebook, al igual que otras redes sociales, no permite la categorización de contenidos, o un determinado filtrado temático o por zonas geográficas (será esa una evolución próxima), por lo que resulta literalmente imposible seguir lo que dicen o hacen nuestros contactos si tenemos un número alto. Si a ello le unimos que nos sumamos a grupos con causas muy dispares, la mezcla de contenidos es como una gran torre de Babel digital, en la que no sabemos hacernos nuestro espacio propio.

Por último, y no por ello menos importante, la curva de aprendizaje de Facebook, si bien es corta por enfrentarnos a una interfaz muy intuitiva en un principio, nos lleva a enfrentarnos a un sistema no carente de complejidades, sobre todo en periodos críticos como la eliminación de una persona como amigo, el dejar de pertenecer a un grupo o página, la limitación de los emails que nos manda Facebook como notificaciones al correo electrónico, o la ya archimencionada privacidad de los datos que quedan a disposición de propios (amigos aceptados) como extraños.

Fundación Telefónica: pertenencia a redes sociales en España (2009)

Por ello, creo que mucho se sigue hablando de la Web 2.0 (semántica frente a la información), pero… ¿qué tenemos que ofrecer a esa misma forma de vida digital? Y no creo que es porque no estemos preparados, sino porque el uso de las redes sociales en muchos casos no es el adecuado y si nos cuesta “encajar” en determinados perfiles, desistimos y decidimos dar muerte a nuestra vida digital por incomprensión. O lo que es lo mismo, podemos tener presencia en todas y cada una de las redes sociales existentes, pero si la interacción con las mismas es sólo “estar por estar”, son esfuerzos realizados en balde.

En mi caso concreto, como persona no aventajada en esto, mi lista de admitidos en Facebook ya ha recibido varias “purgas” de perfiles que simplemente sólo me enviaban mensajes carentes de mi interés o que se dedicaban a etiquetarme en fotografías en las que simplemente no estaba ni por asomo por estar en la otra punta de España o en notas sobre posturas en las que ni siquiera se me había consultado. En definitiva, esos aspectos, que pueden no tener importancia, suponen una intromisión en mi espacio personal que he ido puliendo conforme he visto como funcionaban las cláusulas de privacidad de Facebook y las conductas abusivas de determinados perfiles. De ahí la planificación de ciertas conductas e informarnos bien sobre como hacer nuestra entrada triunfal en las redes sociales o seguir en ellas de la forma más real posible.

Otro caso de mimetismo electoral: los socialistas portugueses tiran de Obama


votarOtra de las campañas que estoy revisando es la de las elecciones en Portugal, que en esa ocasión han coincidido con las alemanas. En este caso, ante la falta de material audiovisual que mereciera la pena señalar y por ver otro aspecto del marketing electoral, me he interesado por las web de candidatos.

De nuevo, como en todo lo que rodea a este mundillo, parece que los socialistas portugueses se han “apropiado” de un diseño ajeno que nos es bastante familiar, el de la web de la campaña estadounidense de Obama-Bidden. Así, estamos ante un caso típico de efecto catch-up bonus o como se conocía en la España de los años 60: “qué inventen otros”, y nos encontramos con un José Socrates al que sólo le hace falta entonar el God bless Portugal:

EEGG-Portugal09-Socrates_09

Este efecto de mimetismo se aprovecha también en los métodos de participación del electorado e integración con redes sociales, que los portugueses han resuelto con la creación del “Movimiento Sócrates” (MyMOV).

Parece, por tanto, que triunfa la idea de la idea de la creación de una red propia de cibervoluntarios por parte de los partidos políticos, sobre todo tras el buen resultado que tuvo en la campaña estadounidense y ver que en nuestro país también ha encontrado sus adeptos en las últimas elecciones al Parlamento Europeo (Activistas PSE). De paso, también obtenemos una base de datos personales de miembros comprometidos con la causa de este candidato, algo más que útil en estos tiempos que corren.

EEGG-Portugal09-MyMov

En el resto de aspectos, como la presentación de mensajes o el material audiovisual aportado, y siempre salvando siempre las diferencias entre ambos países en materia electoral, guarda bastantes simetrías con los voluntarios que actuaron durante la campaña del ahora presidente Obama.

Frente a él, su principal contrincante socialdemócrata, Manuela Ferreira, ha preferido mostrar una imagen más tradicional y conservadora (y también más vista) aunque los mensajes que encontramos en sus páginas me resultan terriblemente familiares: “una nueva forma de hacer política”, “sacar al país de la crispación”, “una política de verdad, sin trucos, sin engaños”, “cada voto al PSD es un voto decisivo para transformar Portugal”. No en vano, el título de la web ya lo dice todo: “Política de verdade“:

EEGG-Portugal09-Ferreria_09

En este último caso, el equipo de la candidata ha intentado integrar una mayor presencia en las principales redes sociales, pero con un resultado discutible. No en vano en canales Sapo o Youtube, el vídeo más visto de la campaña no suma ni 1.400 visitas, mientras que el blog abierto tampoco parece haber despertado las inquietudes de los portugueses (ni un sólo comentario en las principales noticias).

Otros canales como Twitter también se han aprovechado pero desde el punto de vista unilateral, es decir, a través del envío de mensajes que adolecen de un escaso feedback, sobre todo en plataformas tan importantes como Facebook o Flickr. Sólo parece salvarse su presencia en Hi5, en la que aparece una mayor actividad a raíz de los mensajes propuestos, y otra nota curiosa, la incorporación en las redes sociales profesionales, como en StarTracker, un perfil más cerrado y que hasta ahora era inusual en las campañas electorales. Dado que a este último se accede solamente con invitación, no he podido realizar ninguna comprobación de su éxito.

Blogs, Facebook y Política 2.0


votarAyer pude compartir con distintos compañeros y expertos en las redes sociales mi percepción sobre el uso de los blogs y de Facebook en la maraña de la “Política 2.0”.

Durante mi intervención en unas jornadas formativas que está desarrollando el PSOE-A de Málaga, intenté trasladarles una serie de recomendaciones sobre estos temas, algo que ahora quiero compartir en este blog. En total, los he resumido en diez puntos divididos al 50% dedicados al uso de blogs y para el caso concreto de Facebook:

1 – No por colocar más widgets o herramientas a un blog está más completo. De hecho, más de uno pondrá cara de circunstancias ante el estilo barroco digital que sufren en demasía algunas bitácoras. Es indispensable, por tanto, un diseño claro y sencillo, ya que un blog no es un portal web ni debe pretender serlo.

2 – La despersonalización de ciertos blogs parece ser una constante, lo que provoca que nos encontremos con espacios que no dudan en copiar y pegar textos de terceros en detrimento del contenido propio. Noticias de periódicos o intervenciones completas recogidas en diarios de sesiones o en actas municipales aburren al lector y, lo más importante, no aportan nada nuevo a lo que ya se sabía. Hay que tener claro, por tanto, que tipo de temas vamos a tratar para no jugar al despiste y, sobre todo, darle nuestro toque personal.

3 – Un blog no debe vulnerar el derecho de la propiedad intelectual con la publicación de textos, fotografías, audios o vídeos de dudosa procedencia o sin consentimiento. Tampoco nuestras bitácoras deben comportarse como si fueran un confidencial o un medio sensacionalista. Hacernos eco de informaciones basadas en rumores o la publicación de datos de caracter personal sin consentimiento nos puede traer más de un quebradero de cabeza. Por ejemplo, es curioso como no tenemos reparos en pensar que colocar en la Red nuestro número de teléfono personal nos puede perjudicar con llamadas extrañas, pero no así mostrar emails de terceros sin su consentimiento.

4 – Si publicamos entradas de calidad y de forma frecuente pero no lo notamos en las visitas es porque no existimos digitalmente. Darnos de alta en los principales buscadores y favorecer el feedback a través de los comentarios y el recibo de emails supone sólo el primer paso. La mejor forma de ganar “adeptos” es visitando y comentando otros blogs.

5 – Y parte activa de ese comportamiento es integrar nuestra página en una blogosfera además de en una red social. Personalmente, he encontrado buena acogida en cuatro plataformas concretas: Bitacoras.com, Blogesfera.com, Masciudadanía.com y Facebook.com.

6 – A la hora de recomendar una red social, me he decantado por Facebook ya que es la que en estos momentos posee una mayor utilidad política: es la que tiene más público “adulto” consolidado en nuestro país y en ella están presentes todos los perfiles ideólogicos necesarios para generar debate y opinión.

7 – Sin embargo, tampoco se trata de estar por estar, ni de convertirnos de la noche a la mañana en el bocero digital con nuestros mensajes y publicaciones. Si tendemos a saturar las cuentas de correo de nuestros contactos con mensajes efímeros y sin importancia, acabaremos en la papelera ya que nos habremos convertido en uno de los peores enemigos de las redes sociales: el spam.

8 – De igual forma, tampoco podemos obligar a las personas que están dadas de alta en Facebook a que sean nuestros amigos o formen parte de nuestros grupos. Serán nuestros temas los que determinen la afinidad a nuestra red social y no nuestra insistencia. Una red de amigos consolidada de pocos integrantes funciona mejor que otra en la que no hay debate.

9 – Ojo a la hora de compartir documentos, fotografías e información en Facebook. El caso de Jon Flavreau es paradigmático en este sentido y, más allá de lo que podría quedarse en una mera anécdota, la gestión de la privacidad de nuestros datos en esta plataforma debe cuidarse desde el propio proceso de alta para evitar futuros casos de “ciberacoso”.

10 – Como síntesis, mi recomendación final ha sido la que apostar por la participación y el debate con un comportamiento natural y no intrusivo, con actualizaciones del estado o publicaciones en el muro sólo cuando sea realmente necesario, algo que también debe aplicarse al uso compartido de enlaces, fotografías y vídeos.

Party Builder, el mini-Facebook demócrata


* Puedes ver otros artículos sobre comunicación política en este enlace

Party BuilderParece que ya empiezo a estar un poquito más libre por las tardes para dedicar algo de tiempo al blog y a las 6 personas que me visitaron ayer (:-D). Hoy quiero presentaros una iniciativa que han desarrollado desde el Partido Demócrata de EE.UU. en su página web: “Party Builder“.

Para mí, un paso más allá en la integración de las redes sociales dentro de la maquinaria virtual de esta formación política, que tan buenos resultados le han dado en las pasadas elecciones presidenciales.

De forma muy escueta, este nueva herramienta facilita la creación de blogs, grupos de opinión, búsqueda de personas con ideología afín y la publicación de eventos desde las propias páginas de la formación, o lo que es lo mismo, se han construído un mini-Facebook y una blogosfera y las han integrado en una plataforma propia. Con esto, que supone un gran avance para los que desde el otro lado del Atlántico estamos investigando sobre el denominado ciberactivismo político, no sólo se logra afianzar al público y al pensamiento de corte demócrata, sino que se le reviste de una imagen propia dentro de la web oficial del partido, lo que sin duda redunda en el nivel de compromiso de los participantes.

A mí, personalmente, me ha encantado la iniciativa y, como no podía ser de otra forma, me he creado un miniblog con los demócratas de medio mundo. Ahora, sólo me queda recuperar el inglés del Instituto (:-D), pero ya os contaré que tal es la experiencia.

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