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¿El mapa de Málaga Valley vale 4.000 euros?


Actualización: Según leo en La Opinión de Malaga, el dinero de la creación del mapa de Málaga Valley se ha ido para la empresa estadounidense Silicon Maps. De nuevo, la falta de apuesta de este club de empresas (como ellos mismos se definen) por el empresariado malagueño queda más que a la vista.

Hoy se celebrará una nueva reunión del Club Málaga Valley, que visto el fracaso de la candidatura de Málaga 2016, volverá a intentar vender un mensaje de “excelencia” para defender su propia existencia. Es otro intento de este pretendido lobby tecnológico para intentar fomentar la implantación de empresas tecnológicas punteras en Málaga, crear empleo de calidad y hacer que la marca “Málaga Valley”, valorada por ellos mismos en más de 1.000 millones de euros por su impacto en internet tenga un espacio propio en la ciudad. Ahora bien, esta edición no deja de tener paradojas en cada punto que hasta ahora se ha presentado por parte de Francisco de la Torre y su equipo tecnológico.

En primer lugar, se ha recurrido de nuevo a tirar de chistera en una rueda de prensa para presentar el nuevo mapa tecnológico de Málaga, un documento que sin duda conseguirá volver locos a más de uno de las empresas extranjeras que quizá quisieran establecerse aquí:

Supuestamente, pretende imitar al mapa del Silicon Valley, y aunque su filosofía es “si no tienes un valle, bien puedes fabricarte uno”, le da un nuevo giro a las ciencias de la topografía y la geografía (y a Google Maps) para llevar a cabo la unión física de Málaga con Marbella, olvidando que, en medio, existen unos 50 kilómetros de costa donde se encuentran Torremolinos, Benalmádena, Mijas y Fuengirola. Pero si eso aún no es suficiente, bajo las premisas dadas por el asesor estadounidense responsable de esta tarea, Marc Sanderson, y supongo que llevando al extremo el concepto tan anglosajón de “do it yourself” (háztelo tú mismo), acercan Sierra Nevada como si fuera patrimonio de la provincia, algo que sin duda no se ha preguntado a los granaínos y que me imagino que no les hará mucha gracia. Como la jugada debe ser perfecta, nos encontramos con el AVE de la Expo 92, el mismo que no ha llegado nunca a Málaga que entraría desde Sevilla (tramo inexistente), algunos globos en el horizonte y un caza de combate que no sé muy bien que pinta ahí (¿rememorando el Festival Aéreo?).

No dejaría de ser una mera chiquillada salvo porque semejante hazaña en Photoshop ha costado 4.000 euros y pretende ser la justificación de la contratación de Marc Sanderson (cobra 70.000 euros anuales de sueldo), que sigo esperando que no hayan salido de las arcas municipales ni de ninguna de las empresas del Ayuntamiento, sobre todo dado el alto índice de endeudamiento existente.

Si nos centramos más en el mapa, lo más curioso que vemos es que aparece la marca “Club Málaga Valley” casi en el centro de esta ciudad ideal fusionada con Marbella. Hasta lo que sabemos, la sede física del Club está en Madrid, en el despacho de Cremades & Calvo-Sotelo, así que, de nuevo, jugamos al despiste con el posible inversor.

Ya comenté en un anterior artículo en El Observador que se han centrado equivocadamente en el sol y playa como eje de atracción y que no han apostado claramente por el empresariado malagueño. Ahora pretenden dar un paso más: según reza en su propia web, “el objetivo de este nuevo encuentro del Club Málaga Valley es fomentar el uso del español en Internet“. Es decir, que el salón de plenos del Ayuntamiento tendrá el honor de asistir a una conferencia de Juan Luis Cebrían, académico de la RAE y consejero delegado de PRISA sobre las posibilidades del español en La Red. Permítanme una pregunta a estas alturas: ¿qué tiene que ver eso con la implantación de empresas tecnológicas en Málaga? ¿Cuántos puestos de trabajo crea en una de las ciudades con más paro de España?

Pero sigo leyendo buscando la respuesta: “el Club Málaga Valley formula en su propuesta una serie de actividades concretas que tendrán como escenario los Estados Unidos“. Y me siguen asaltando más cuestiones: ¿esas actividades tendrán como objetivo que empresas estadounidenses vengan a Málaga? ¿Estará Marc Sanderson en esos viajes?

Y, por fín, encuentro lo que buscaba: “Entre ellas destaca la designación como embajadores del Español de personalidades españolas del mundo del cine y del deporte conocidas para el público norteamericano. También se ha proyectado una campaña para la inclusión de la letra “ñ” en los teclados de los terminales electrónicos“.

Es decir, resumiendo: que hoy,  viernes 29 de octubre, vendrán a Málaga un montón de personas de traje y corbata, se harán una foto multitudinaria en la escalinata del Ayuntamiento con el alcalde en medio, escucharán una conferencia en español sobre las posibilidades del español, se irán con un ejemplar de un mapa irreal sobre la ciudad y su entorno… y ya está. Luego, daremos la posibilidad a que Marc Sanderson (supongo), ese asesor estadounidense del que no sabemos que hace por los intereses de los malagueños, pueda visitar su país natal a costa del dinero del Ayuntamiento para fomentar el uso del español, se hará alguna foto con algún actor/actriz o deportista, y pedirá que las empresas tecnológicas incluyan la “Ñ” en un mercado donde no se usa…

Visto desde otro prisma: hoy vamos a ser partícipes a través de nuestros impuestos, de un nuevo capítulo más sobre esta esperpéntica iniciativa que, a pesar de la crisis, parece que no tiene visos de desaparecer de nuestra memoria y de nuestras arcas municipales.

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U2 en Málaga… ¿sería posible…? Por supuesto que no


Nunca habría tenido oportunidad de escribir este post si no fuese porque el alcalde de Málaga nos ha brindado a todos la siguiente respuesta a la pregunta “¿Por qué no organiza el Ayuntamiento conciertos de gran magnitud con grupos como U2?” durante un encuentro con estudiantes en el día de ayer.

Las declaraciones, más o menos literales de Francisco de la Torre fueron éstas: “Bueno nosotros no sé si hemos traído a U2 o U1, no sé… es broma… nosotros los hemos hecho y se seguirán haciendo. Nosotros lo que queremos, es decir, es tener gente enamorada con la cultura, y el que vayan o no a un concierto de esos, hombre es un indicador, e igual han ido 100.000 u 80.000, pero eso dura 24 horas. Pero si tienes gente de verdad apasionada por la música, apasionada por las artes plásticas, si tienes en la estadística de creadores de gente que cree de verdad en la cultura, no de la gente de va a los conciertos, sino de cada vez más coros, orquestas de jóvenes, más bandas de música incluso, de gente que ha hecho obra… esa estadística es magnífica, eso si es un referente nacional. Lo otro, con todos mis respetos para los que han ido a conciertos, me parece más ruido.

Reflexionando un poco con estas palabras, es inevitable preguntarse cosas como las siguientes:

¿Es posible tanta caspa en tan poco espacio? ¿Se puede estar más ciego?

¿No era más fácil admitir que el Ayuntamiento de Málaga no tiene dinero para comprometerse de verdad con la cultura durante todo el año y que se apuesta por otros más pequeñitos sólo en periodo de vacaciones, como pasa con el Festival El Terral de música y teatro durante el verano o el Festival de Cine?

Voy a hablar no como fan de U2, que lo soy, sino como una simple persona a la que le encanta disfrutar de la cultura allí donde puede. Si nos damos una vuelta por Málaga fuera de temporada turística, es fácil ver que las “excelencias” culturales de la capital se reducen a algún que otro concierto de la Filamónica de Málaga, a conciertos de Chayanne o Fito y los Fitipaldis (con respeto para todos ellos) y, últimamente, a museos pagados a tocateja con dinero de todos como los Museos del Automóvil, el de las Gemas o, quizá en un futuro, el Thyssen. Digo a tocateja porque el patrimonio de dichos museos no es de la ciudad y el precio por disfrutar de ellos corresponde sobre todo a un alquiler por 10, 15 ó 20 años a sus afortunados propietarios, que seguirán cobrando aunque la gente no vaya.

Lo más curioso de todo esto es que si os cruzáis con el alcalde de Málaga en estos días, sigue paseando por las calles de la ciudad con un pin de “Málaga 2016” en la solapa como si no hubiese despertado aún de este mal sueño que ha recorrido a toda la ciudad cuando descalificaron a la ciudad. De este proyecto solo está quedando un continuo rifirrafe ya no solo de la oposición con el alcalde, que incluso se ve más o menos entendible dentro de la actividad política, sino entre los propios gestores de la Fundación (todos ellos escogidos desde el Ayuntamiento) intentando echarle la culpa del fracaso a una empresa sevillana que sólo pudo presentar un vídeo promocional lleno de solares vacíos.

Nos guste o no, con posturas como ésta, Málaga no va a dejar de ser una ciudad presa del sol y playa, que siga mendigando culturalmente de lo que se quieran gastar los turistas en época veraniega mientras los ojos del alcalde y algunos de sus concejales están puestos en seguir invirtiendo en una gerencia de urbanismo que sin duda añora tiempos mejores, en pelearse con el Gobierno por el endeudamiento que sólo ellos han conseguido o en dejar los parques y jardines más bonitos y relucientes que nunca con empresas adjudicadas a dedo, aunque en algunos parques los bancos se hayan convertido en residencia de los que no tienen nada. Como no podía ser de otra manera, excluyo de esta crítica a Mariví Romero, creo que para los que la conocemos, nos sobran los motivos (como dice Sabina).

Por cierto, y esto ya como colofón, en los próximos días veremos como ese engendro llamado “Málaga Valley” vuelve a tomar el buque insignia de la representación de esta ciudad, para seguir vendiendo una excelencia que ya parece que sólo existe en los papeles. Así nos va…

Wimax en Málaga: un producto en tierra de nadie


El pasado viernes mantuve una constructiva discursión con un amigo que es ingeniero informático a raíz de la aparición en Málaga del producto “Instanet“, que permite el acceso a través de Wimax en Málaga capital, y que ha sido vendido por el Club Málaga Valley como un gran logro para la ciudad. A lo largo de la conversación hubo una frase que he guardado y que, realizada con todo el afecto del mundo, me ha permitido pensar sobre lo que es este mundo de la tecnología. En concreto, la frase fue: “actitudes como la tuya son las que no hacen avanzar la tecnología”.

Esta sentencia, que acepto y agradezco ya que suelo mirar la tecnología más desde el punto de vista práctico que el teórico, venía enmarcada en mis críticas a ofrecer Instanet como un producto de gran consumo a un precio de 35 euros al mes cuando sólo permitía la conexión dentro de Málaga capital y no siempre con toda la cobertura en el término municipal.

Y con esas ventajas (ver cuadro), alta tasa en el flujo de datos, el que no exista limite de descarga y que no es necesaria la conexión telefónica tradicional, es como se ha publicitado en Málaga a la tecnología Wimax. Como siempre advierto, en este caso, mis críticas a dicho producto vienen desde una persona que está acostumbrada a conectarse a internet en movilidad, es decir, desde cualquier sitio y cualquier ciudad o pueblo, y que ha encontrado en el 3G/GPRS un producto más o menos aceptable, y probablemente por eso no esté dentro del público objetivo de la tecnología Wimax, al menos no por ahora.

Pero vamos con las dudas: la primera ventaja mencionada es que este producto permite “Enchufar y listo”. Convengo en que la rapidez de la puesta en marcha del servicio al usuario ya dice mucho de la política de una empresa y que, según me han comentado, Instanet ha tardado sólo 24 horas en poner en marcha el servicio desde que se ha tramitado la solicitud. No sé hasta que punto la máxima del “lo quiero y lo quiero ya” es determinante para que un producto comercial triunfe o no, sobre todo porque será la atención del servicio técnico el que determine la fidelidad o no, y si no, que se lo digan a las operadoras de ADSL que se lanzaron al mercado en nuestro país para quitar cuota a Telefónica y que luego fueron perdiendo puntos por las críticas a la calidad de su servicio post-venta. Sobre la velocidad en ofrecer la conexión desde que se solicita, en mi experiencia personal debo decir que tanto en la conexión que realicé en su momento con Telefónica (ADSL), como en la que disfruto en la Blackberry (GPRS, Orange), no tardaron ni una semana en ponerla en funcionamiento. La del iPhone (3G, Telefónica) ha tardado tres semanas desde que pedí el terminal hasta que activaron todos los servicios. Además, la no necesidad de línea telefónica o cable, evidentemente, acelera todo el proceso siempre que no se quiera tener la posibilidad de realizar llamadas telefónicas, una opción a sopesar para el cliente residencial.

Sobre la velocidad 4G (en Málaga, hasta 70 MB/s al menos por ahora), siempre que se garantice la calidad de la señal (ahí el cable lleva ventaja a cualquier tecnología inalámbrica), lo vería como una ventaja. Probablemente, el uso de estándares en telecomunicaciones esté llendo a una velocidad tan vertiginosa que no de tiempo a amoldarse a una opción cuando ya ha salido la siguiente que la mejora, y en este caso, leo que, por ejemplo, Wimax dependiendo del espectro de frecuencia que use, puede ofrecer velocidades que irían desde máximos de 15 MB/s hasta los 134 MB/s, todo ello de forma inalámbrica. Es más, los desarrollos de Wimax 2 ya prometen hasta 300 MB/s. Pero dentro de que exista una alta tasa de flujo de datos y que no haya límites, en el caso concreto de lo que se ofrece en Málaga aparece un asterisco (*) al lado de la frase “sin límite de descarga” que obliga a visitar la siguiente cláusula:

*CLEARWIRE no limita la cantidad de datos de carga o descarga, sin embargo, en caso de uso abusivo o intensivo que pueda afectar al correcto funcionamiento de la red o afectar negativamente a la calidad experimentada por otros usuarios, CLEARWIRE podrá reducir la velocidad de descarga en periodos de congestión.”

Es decir, estamos hablando que para los amigos de los juegos en red y el P2P (de los usos más frecuentes en el consumidor digital de nuestro país y que estará limitado a corto plazo) Instanet puede que no sea una opción tan apetecible ya que desde Clearwire se avisa de que, a pesar de ser una tecnología de última generación, lo que esperan es que el número de usuarios que se conecten y el uso que den a la conexión a través de los 25 nodos situados en Málaga no hagan perder calidad a la señal. En caso contrario, e imagino que también con velocidad 4G, desde Clearwire pondrán limitación a esos jugones o a los que usen abusivamente del P2P, un uso que no está totalmente claro que acepten desde Clearwire. Una nueva limitación que pone otra piedra en el camino de la estrategia comercial, y que, a buen seguro, tampoco tranquiliza al consumidor empresarial.

También se menciona como ventaja el que se pueda usar en cualquier lugar de la casa y en la ciudad. Sobre la primera parte, creo que la tecnología Wifi y los nuevos routers han dejado atrás las limitaciones de la señal dentro de una vivienda habitual (90-100 m2), por lo que no sería una ventaja competitiva salvo que queramos conectarnos de punta a punta en una finca de 2.000 metros cuadrados o en una casa con 4 plantas, ambas situadas en Málaga capital, claro. Reconozco como ventaja el que a través de Wimax se puedan tener zonas de cobertura de hasta 50 km con una alta tasa en el flujo de datos, pero desde el punto de vista comercial es más entendible en zonas rurales o suburbanas (ver el caso de Iberbanda) en los que  no llega la cobertura a través de la línea telefónica o el cable, pero en una capital como Málaga, sigo sin verle total sentido.

La otra característica, la de poder conectarse a lo largo de la ciudad (Instanet City) es la que pretende entrar en competencia directa con la tecnología 3G/GPRS, y ahí es donde veo que este producto también pierde varias posiciones (ver implantación nacional a febrero de 2010 en el mapa adjunto o en este enlace). Si una tecnología es móvil, debe serlo en su plenitud, es decir, cuando tenemos una tecnología anunciada como móvil pero limitada a un ámbito físico vamos en contra de esa misma movilidad. Algo falla, por lo tanto, cuando pago una cuota de 35 euros al mes con Instanet para poder conectarme sólo en Málaga capital frente a otros productos que valen hasta un máximo de 39 euros/mes (Telefónica, Orange o Vodafone) y con los que puedo conectarme en un viaje de AVE Málaga-Madrid sin perder cobertura 3G en más del 90% del viaje o en una rotonda en medio del campo en la provincia de Badajoz a través de GPRS. Cierto que la tasa de datos es infinitamente menor, pero es completamente móvil, válida en todo el territorio nacional e incluso internacional a través de roaming.

Todo ello sin “sorpresas” en la factura. ¿Estamos, por tanto, hacia una alternativa low-cost, que ofrece banda ancha a un precio ajustado para el cliente residencial? Podría ser. Sin embargo, creo, que será esa capacidad del servicio post-venta y no la rapidez con la que instalan el dispositivo la que determinará la permanencia o no del cliente, y en esto, el boca a boca hace bastante.

Una cosa a favor: permiten tener un compromiso sin permanencia que sólo lleva un sobre coste de 35 euros de alta, lo que sí que permite la posibilidad de probarlo. Ahora bien, si no nos interesa, y ahí es otra de las grandes reclamaciones del consumidor contra las operadoras de nuestro país, ¿cuánto tiempo tardan en darnos de baja?. Por el momento, creo que todavía hay muchos interrogantes como para dejarse llevar por la emoción de tener velocidad 4G, al menos, en mi caso.

Buscar una marca para Málaga


Me hago eco de una opinión publicada hoy en La Opinión de Málaga que habla específicamente sobre el proyecto de Málaga Valley desde el punto de vista empresarial y publicitario firmado por Enrique González de Gor (*). Coincido plenamente con él, (sólo hay que ver los otros posts aquí escritos sobre este tema) y me ha encantado, por lo que os lo ofrezco íntegro:

El Barrio de las Letras, un Soho en el entorno del ensanche de Heredia, o el Málaga Valley, son algunos de los rimbombantes nombres que a algún publicista se le ha ocurrido para diferentes proyectos de la ciudad.

Estos nombres pertenecen a proyectos para zonas de la ciudad o como en el caso del Málaga Valley para enfatizar la bonanza de un sector de actividad de la misma. En este mundo secuestrado por el márketing las marcas son necesarias pero no son suficientes.

Si lo que queremos es construir una ciudad mediante un eslogan o marca, creo que deberíamos hacerlo al revés, primero hemos de poner en valor nuestras cualidades, incentivar y motivar a los agentes necesarios para que la visión estratégica del proyecto se cumpla, y luego, nos llegará el reconocimiento, lo demás es vender humo. Empecemos por el principio, para conseguir un Málaga Valley en nuestra ciudad, deberíamos crear el caldo de cultivo necesario, que fue lo que catapultó al Valle de San Francisco, a saber, una Universidad que genere talento, incentivar los proyectos de innovación y una cultura emprendedora, con esto no hará falta llamar a las empresas para que acudan, vendrán solas, por desgracia sólo la bonanza climatológica para atraer empresas, ingenieros y talento no es suficiente.

Me gustan estos proyectos para Málaga pero creo que hemos de llevarlos a cabo poco a poco y desde abajo, no empezando la casa por el tejado. De momento nos quedaremos con nuestro más universal apodo, Málaga, ciudad del paraíso que tanto nos ha costado merecernos.

* Enrique González de Gor es empresario

¿Quién se reparte la tarta de Málaga Valley?


*Este post ha sido publicado en la Revista El Observador.

Lo prometido es deuda. Y es que en un tema tan farragoso como Málaga Valley, hay que tirar de hemeroteca para ir viendo poco a poco, con los datos sobre la mesa, como se ha ido configurando este invento del marketing desde el punto de vista empresarial.

El sentido de este análisis es que hace casi un mes, el pasado 13 de abril, el presidente de la empresa malagueña Novasoft, Francisco Barrionuevo, dejaba clara su intención de dejar de respaldar este autodefinido thin tank por que, según él, no se estaba apostando por las firmas locales. De hecho, todavía se sigue esperando una sede física en Málaga de este Club para aquellas empresas tecnológicas que, o bien ya están aquí, o que quieren venir a esta ciudad, las mismas empresas que comprobarían sobre el terreno las supuestas bondades pregonadas por Málaga Valley, que no son otras que un estupendo clima y el que haya aparecido aquí, como por arte de magia, el Parque Tecnológico de Andalucía. Se llega incluso a comparar a Málaga con el Silicon Valley gracias a esta misma dualidad (Clima/PTA), un argumento que no pasaría el filtro de unas prácticas de primero de Empresariales, sobre todo si hacemos un poco de historia sobre el Silicon Valley. Y es que no hay que ser muy listo para saber que lo que ha convertido a esta región estadounidense en el centro de I+D+i tecnológico mundial es el fomento de la investigación desde  finales del siglo XIX, periodo en el que se convirtió en el campo de pruebas de la Universidad de Stanford dentro de la investigación tecnológica y científica. Fue allí donde se impulsó el modelo de incubadora de empresas íntimamente ligadas a la universidad y esa premisa de actuar como un campus universitario a lo largo de todo el siglo XX con el apoyo de la administración estadounidense ha sido el que comenzasen a aparecer grandes sedes o delegaciones de empresas emergentes como Hewlett-Packard o IBM a hasta 1950; Xerox, Intel, Microsoft, Atari o Apple en los 70´s; Sun Microsystems o Adobe en los 80´s; y ya en los 90´s Google o Yahoo.

Y eso es Silicon Valley, investigación e innovación marcadamente universitaria y apoyo de la administración hacia el espíritu emprendedor, y no el clima ni un parque tecnológico que se fue configurando a posteriori con la llegada de las empresas. Estamos, por tanto, ante el primer error de bulto del Málaga Valley, esta iniciativa de carácter personalista liderada por el despacho madrileño de Javier Cremades, que identifica la dualidad Clima/PTA como el detonante para que aquí aparezcan empresas de la nada o que se desarrollen las que ya hay. Todo esto aliñado de un discurso con bonitos juegos de palabras a veces incomprensibles para el común de los mortales que vende el trabajo de terceros como propio y haciendo de la palabra excelencia el bastión de su retórica. Pero como a finura y a palabras extrañas podemos jugar todos a estas alturas, dejo al sr. Cremades y al Ayuntamiento esta reflexión: lejos de aprender del know-how estadounidense que ha permitido configurar al Silicon Valley tal y como es, y obviando el efecto catch-up bonus que otras regiones del mundo ya han puesto en marcha al primar a la investigación como elemento fundamental para la creación de nuevas empresas punteras, espero que se centren más en reorganizar sus esfuerzos y que se abandone de una vez el marketing y los discursos vacíos que resurgen tras la foto semestral en la escalinata del Ayuntamiento a la que nos han acostumbrado. Todo ello si no quieren que no sea sólo Novasoft la que abandone el barco.

Pero, una vez comentado los orígenes, vamos a lo que vamos. En este mundillo, cuando el máximo directivo de Novasoft, una empresa que mueve más de 600 trabajadores en Málaga y una facturación de 32 millones de euros en 2009 realiza declaraciones de este tamaño, estamos hablando de algo más que de malentendidos, como así lo han visto desde el Ayuntamiento, lo que pone seriamente en jaque el progreso de la iniciativa. Y tomando literalmente el sentido de las denuncias de Barrionuevo (“hasta ahora lo que vemos es a empresas que vienen a buscar negocio en Málaga, o sea, posibles competidores“), es bueno saber, gracias a las hemerotecas y a un poquito de investigación, que las empresas y empresarios que se han beneficiado y se siguen beneficiando directamente del Málaga Valley son, en su mayoría, extraños al tejido empresarial malagueño, como lo podríamos ver por áreas:

Presidencia

El bufete Cremades y Calvo Sotelo, que ostenta la sede de Málaga Valley en su despacho de Madrid,  presentó en la figura de su máximo representante, Javier Cremades y a bombo y platillo en octubre 2006, una iniciativa por el que iban a convertir a la capital de la Costa del Sol en el centro de excelencia tecnológica del sur de Europa: nacía entonces para la prensa el Club Málaga Valley e27. Y ello con un impulso bastante ambicioso pero que ha ido decreciendo con el tiempo a raíz de la opacidad y de polémicas decisiones que han implicado directamente al Ayuntamiento de Málaga por obra y gracia de nuestro alcalde Francisco de la Torre, a pesar de que, si las noticias son de carácter negativo, desde la Casona del Parque se diga que estamos ante una iniciativa privada.

Sin embargo, cuando toca hacer fotos o salir en eventos, ese matiz privado se diluye y la estructura municipal llega a monopolizarlo todo e incluso capitalizar el protagonismo, y es el dueto Cremades/De la Torre (ambos presidentes de Málaga Valley) el que entra en escena. Desde mi punto de vista, desde el mismo momento en el que el Ayuntamiento comienza a afirmar acuerdos con dinero público beneficiando la estructura de Málaga Valley y mucho más cuando la Comisión para el Mercado de Telecomunicaciones (CMT) impone una multa de 300.000 euros al Consistorio por saltarse la ley gracias a proyectos que salen de esta iniciativa, me preocupa más la titularidad pública del proyecto y considero que debe ser tratada de la misma forma que si estuviésemos ante una empresa mixta, ya que sus consecuencias las pagamos todos los que vivimos en Málaga con nuestros impuestos, tanto en la financiación de los convenios privados como por las sanciones que tendríamos que pagar.

Comunicación

Otro pilar fundamentar del Club es la comunicación. Así, la agencia de organización de eventos y marketing Steinberg y Asociados (del Grupo Vocento), también con sede en Madrid, es la encargada desde 2007 de desarrollar todas las labores de Dirección de Comunicación en la persona de Víctor Steinberg. De esta forma, las labores de relaciones con los medios, seguimiento de prensa y demás actividades de este mundillo, se centralizan en Madrid a pesar de que la repercusión mediática real de las decisiones de Málaga Valley no han salido todavía de la provincia (véase el caso de las declaraciones de Novasoft) y, con ello, se cometen fallos en los planes de comunicación, como que se responda tarde y mal a ciertas acusaciones.

Fruto de la actividad de Steinberg y Asociados es la creación del “Road Show Tecnológico” que se anunció en marzo de 2007 y que iba a visitar 15 ciudades, así como el polémico estudio presentado en la última reunión de 2010 en el que Javier Cremades valoraba la marca “Málaga Valley” en 1.000 millones de euros según la aparición de ambos términos a la hora de realizar una búsqueda en Google según se vendió en rueda de prensa. Estas mismas cifras quedaron después desautorizadas por el mismo Cremades en una posterior entrevista en La Opinión de Málaga tras provocar cierto recelo dentro de este mundillo y a raíz de la polémica con Novasoft. De nuevo, más recursos y mal utilizados que, en el caso de que se cuente con algún respaldo económico para este área por parte del Ayuntmiento de Málaga, salen de nuestra capital hacia Madrid y en los que se prima más el marketing y el efectismo en los medios de comunicación.

Plan Estratégico y planeamiento urbanístico (1.000.000 euros)

Otro ejemplo de cómo Málaga Valley nació fruto del marketing fue el que su primer plan estratégico saliera de la empresa Internet Advantage, como anunció su director en marzo de 2007, René de Jong, más conocido por su experiencia dentro del marketing turístico que en planificación tecnológica. Probablemente una empresa dedicada a las ventas en internet y al posicionamiento en buscadores que tiene sede en Madrid y Salamanca no debería haber sido uno de los pilares de la creación de Málaga Valley, sobre todo por su desconocimiento en lo que a creación de polos excelencia tecnológica se refiere y menos sin vinculaciones físicas en la zona.

Fruto de este primer plan estratégico que ha convertido en un continuo slogan de supuesto éxito el binomio Clima/PTA, el equipo de Málaga Valley continúa de paseo por Madrid y añade dos nuevos partners estratégicos a partir de septiembre de 2007, ahora más serios: la Fundación COTEC, cuyo objetivo es el fomento de la innovación tecnológica empresarial y cuya presidencia ostenta en la actualidad el presidente del BBVA y que da como resultado el Libro Blanco de Málaga Valley, y la Fundación Metrópoli, dedicada al planeamiento urbanístico de ciudades y que cuenta entre sus éxitos con el diseño de la ecociudad navarra de Sarriguren. Al margen de la oda a la excelencia que desprende el documento presentado con el respaldo de COTEC, recomiendo la lectura de sus 84 páginas ya que sí que se vislumbran otras iniciativas que tendrán su repercusión sobre la propia estructura física de la ciudad, como es la que luego ha desembocado en el proyecto urbanístico “Ciudad Málaga Valley. Ecosistemas de Innovación” de la Fundación Metrópoli, y que ha sido tasado en un millón de euros, primero financiados por el propio BBVA y luego no. No es de extrañar que fruto de este planeamiento, aparezca la promotora inmobiliaria estadounidense Hines en febrero de 2009 anunciando llegada al Club, aunque hasta ahora permanece en hibernación a la espera de ver que ocurre con la carga en ladrillo que supondría el Málaga Valley o cualquier otra iniciativa una vez que se aprobara el PGOU de Málaga, obviamente.

Y, como no, también tocaba algo de expansión internacional. Todo ello a través de un acuerdo firmado por el Club en marzo de 2010 con la empresa también madrileña Wikreate Expansion, por la que se pretenden estrechar lazos entre Málaga y Silicon Valley. Sin embargo, no se cuenta que esta empresa se dedica, sencillamente a acompañar misiones comerciales de la mano de la Cámara de Comercio de España en Estados Unidos, la Cámara de Comercio de Málaga o la Junta de Andalucía y que ya en septiembre de 2009, el Ayuntamiento de Málaga acudió  a través de la figura de Marc Sanderson a una ellas junto a la Junta de Andalucía y el PTA. Es decir, el Club firma un acuerdo con una empresa para hacer algo que ya se ha hecho seis meses antes y que no había dado resultado porque la ampliación del PTA está parada en los tribunales. Sin embargo, no se dice nada sobre facilitar planes de negocio a las empresas locales que quieran ir a Silicon Valley o de que aquellas que quieran venir aquí cuenten con exenciones fiscales, facilidades de implantación, etc… por parte de dicho Club. Sólo se trabaja, de nuevo, para dejar un pomposo titular como el siguiente en Diario Sur: “Acuerdo entre Málaga Valley y el Silicon Valley de California para intercambiar experiencias y conocimiento”, y eso sirve de excusa para hacer que la labor de nuestro asesor estadounidense pagado por los malagueños, Marc Sanderson, ya tenga cubiertas las espaldas en cuanto a su gestión, o lo que es lo mismo, la página Open for Business Málaga.

Inciso: de dicha página recomiendo, encarecidamente, su finalización, ya que tiene apartados sin acabar y, por otro lado,incluye textos que han sido sacados de un parbulario. Sólo comparado con iniciativas como las que se lleva en Madrid o Barcelona, ya podían habernos puesto un poquito más a la altura de las expectativas, ¿no?. Es más, dado que Marc Sanderson procede de la tierra de las oportunidades, ya podían haber visto el modelo de la web sobre inversiones del propio estado de California (residencia del Silicon Valley) y coger algunas ideas. Eso sí, seguro que con esta gran acción exterior de Málaga Valley, todos debemos cuadrarnos cuando en noviembre de 2009 se nos comenta que ha sido el Club y no otro ente ni administración, el causante de que se hayan creado 850 empleos e inversiones de 60 millones de euros desde su creación en la ciudad de Málaga y que, en 2010, esa cifra aumentará hasta los 1.000 empleos. Pero no se dice nada de las acciones de fomento de la Cámara de Comercio de Málaga, ni de la Junta de Andalucía ni del mismo PTA, lo que ya ha producido el enojo no sólo de Novasoft, sino del presidente del PTA, José Luis Marcos, o de la Delegada de Innovación de la Junta de Andalucía en Málaga, Pilar Serrano.

Eventos (400.000 euros)

Pero sigamos. Otro apartado muy destacado es el de la organización de los eventos y las reuniones de Málaga Valley, que también ha sido y es desempeñado por empresas y entidades no malagueñas. Así, y tomando una información de la revista El Observador, leo que la organización del “Málaga Valley Happening” durante el verano de 2008 en el crucero “Vision Athena”, que coincidía con una edición del Festival de Málaga, supuso un desembolso para las arcas municipales de 150.000 euros, que fueron a parar a la empresa Cine y Tele Expo Málaga (propiedad en un 45% de Cremades y Calvo Sotelo, según esta misma información). ¿Empresa malagueña? Pues si tenemos en cuenta que, según el Registro Mercantil, que entre los administradores estaban el empresario Antonio Carballo (propietario de otro 30% del capital según la misma información), a su vez, dueño de la revista “Cine y Tele” publicada en Madrid, muchas vinculaciones con la capital de la biznaga de oro no tiene salvo una dirección fiscal aquí. Como nota curiosa, el atraque del crucero “Visión Athena” en el Puerto de Málaga, que fue sede para acoger este certamen tecnológico fue la última operación comercial de Vision Cruceros antes de extinguirse, un destino que también se ha producido con la sociedad que la contrató, Cine y Tele Expo Málaga. Eso sí, resulta también curioso ver las inserciones publicitarias en la revista Cine y Tele sobre este evento, para darnos cuenta del cariz que tomó la inversión municipal al traer al crucero a Málaga.

Siguiendo con los eventos y dentro de la política del Club de apostar por lo que hay fuera, se añade en noviembre de 2007 a la Asociación Multisectorial de Empresas Españolas de Electrónica y Comunicaciones (Asimelec), también radicada en la capital de España, que se hizo con la secretaría técnica de Málaga Valley (planificación y organización de las reuniones del Club y la realización de ferias y congresos) gracias a su firma con el alcalde de Málaga por que el Ayuntamiento realiza otro desembolso de 350.000 euros en este cometido.

Implantación de soluciones tecnológicas en la ciudad (300.000 euros)

¿Y qué hay del negocio que genera la actividad económica tecnológica en la ciudad que debería aprovecharse por las empresas malagueñas a raíz de la aparición del Club? Pues veamos. En marzo 2007, Fon, con sede en Alcobendas (Madrid) y dirigida por Martín Varsavsky, alcanzó un acuerdo con el Ayuntamiento de Málaga para poner en marcha wifi gratis en dependencias municipales (“Red Biznaga”) gracias a la instalación de routers de la compañía (en adelante, foneras) que fueron instaladas por el Centro Municipal de Informática (CEMI), un hecho que ha traído con el tiempo problemas con la CMT, como ya se ha visto. Fruto de este acuerdo, FON también anunciaba que se iban a “regalar” durante la feria “Mundo Internet” más de 2.000 foneras para convertir a Málaga en la primera ciudad wifi de España, aunque no se contó hasta más tarde que ello supuso una inversión para las arcas municipales de cerca de otros 200.000 euros (80.000 sólo por las foneras). A este proyecto también se suma la empresa Wisekey, con sede en Génova, que colabora con la donación de otras 2.000 identidades digitales con el fin de promocionar la seguridad en Internet. Tras este carácter bondadoso de la empresa genovesa, la colaboración con Wikesey va a más y a principios del siguiente año (2008), desde Wikesey ya se anuncia la intención de establecer un Centro de Seguridad Informática en Málaga, o lo que es lo mismo, más competencia para el mercado local, siempre con el beneplácito del Ayuntamiento.

A pesar de que el Club es una iniciativa privada cuando interesa, de nuevo estamos ante desembolsos de dinero municipal a raíz de las decisiones que toma. Así, al poco tiempo de anunciarse el acuerdo con FON y también a colación de la implantación del wifi municipal, a partir de marzo de 2008 el Ayuntamiento de Málaga se interesa por la cobertura Wi-Fi del municipio y encarga, según se anuncia más tarde, dicho proyecto a la también madrileña Gowex, un estudio que está dentro de un proyecto valorado en casi 100.000 euros en dos fases que también incluía la instalación de dispositivos para ofrecer wifi gratis en dependencias municipales. Sin embargo, si ya existía con FON un acuerdo en el mismo sentido, ¿qué sentido tiene la aparición de Gowex? Pues para además de crear una dualidad empresarial en el tema de la implantación del Wi-Fi municipal, seguir derivando recursos municipales a empresa de fuera y el que la Red Biznaga haya servido para que Málaga reciba la multa más alta impuesta por la CMT a un Ayuntamiento por saltarse la legislación vigente, lo que, si nada lo remedia, nos costará a los que aquí pagamos impuestos saldar la sanción de en torno a 300.000 euros.

Sin embargo, sin dejar aparcado el tema de las comunicaciones inalámbricas y siguiendo con el fervor tecnológico municipal, desde el Ayuntamiento se pone los ojos también en la tecnología Wimax, que pretende ser la sustituta del Wi-Fi, sobre todo en la implantación de redes municipales inalámbricas de datos, por lo que hablaríamos de otra posible duplicidad. Así, primero se anuncia la instalación de cinco cámaras en la red turística de la ciudad de un total de 24 en 2007 y luego, a principios de 2010, se da la bienvenida a un producto comercial de otra empresa que viene a por otro trozo de la tarta local, Clearwire España (también con sede en Madrid). Es decir, otro nuevo operador de fuera ofreciendo un producto caro (“Instanet”) si lo comparamos con las ofertas que ya existen en materia de conexión móvil a través de la red 3G (HSDPA) con cualquiera de los operadores nacionales que ya existen, sobre todo porque para los que consultamos internet en las calles de Málaga, Marbella o Antequera, la oferta de Clearwire está limitada al término municipal de la ciudad.

Acuerdos comerciales para empresas foráneas (5.000.000 euros)

Es este orden de cosas, otra empresa foránea beneficiada es la también madrileña Integromics, que consiguió en junio de 2007 y tras el asesoramiento del despacho de Javier Cremades el que la UMA adquiriese su software de investigación en genómica. Lo que supone un nuevo mazazo para las empresas de software malagueñas.

Pero lo mejor siempre viene al final. Una de las últimas empresas no malagueñas beneficiadas por Málaga Valley es la consultora Oesía Networks, antes conocida como IT Deusto, de orígen vasco y ahora con sede en Madrid, que cuenta con accionistas de referencia como Cajasol y Cajagranada. Así, en octubre de 2008 y, en el marco de una reunión del Club, la propia Oesía anuncia una inversión de 5 millones de euros con apoyo de la UE para el desarrollo de un proyecto de TDT andaluz conseguido gracias a la actividad del Club, aunque anuncia un centro de I+D en el PTA. Además, agradece que Málaga Valley le haya permitido conseguir clientes como Ono o la Agencia Tributaria, a pesar de que, según reza su misma página web, Oesía lleva trabajando con Ono desde el año 2001 o con la Agencia Tributaria desde 2005, es decir, antes de la aparición de Málaga Valley. Por otro lado, y esperando equivocarme en mis suposiciones, dentro del libro blanco del Málaga Valley se habla de un proyecto de “TDT interactiva” de implantación municipal que esperemos no sea al que se refieren las declaraciones de Oesía, ya que entones sí que levantaría ampollas en el empresariado local por lo elevado de la cuantía anunciada por la empresa madrileña y porque es más que seguro que sería, nuevamente, la estructura mediática del Ayuntamiento la única beneficiada y que parte del proyecto saldría de nuestros impuestos.

Por todo ello, y sin ánimo de entrar en más detalle, se puede deducir que la denuncia que se realizaba desde Novasoft sobre escasa apuesta que realiza Málaga Valley respecto a las firmas locales es un hecho claramente contrastado. Además, para muestra, un botón: sólo la empresa malagueña Ari Business Solutions (Grupo Vértice) ha salido beneficiada de este proceso con la realización de la web del Club, todo ello mientras el póster de Málaga Valley sigue haciéndose más y más grandes con marcas de empresas que no tienen en Málaga, en su mayoría, ni una simple oficina comercial, aunque no fuera en el PTA.

Wimax 4G: nuevo “bluf” de la mano del Málaga Valley


Ayer se presentó una red municipal para permitir el acceso a internet sin necesidad de cables en cualquier parte de la ciudad. Hubo la perceptiva foto del alcalde y se puso a Málaga como referente europeo en materia de telecomunicaciones, ya que sería la primera capital en contar con una red 4G metropolitana basada en la tecnología Wimax. Hasta aquí, todo bien si no fuera por algunos aspectos que desmitifican toda esta puesta en escena.

En primer lugar, antes de que el Ayuntamiento y el Málaga Valley empezasen a hablar de Wimax, ya existían otras experiencias en nuestro país y en la propia Málaga se estaban poniendo en marcha usando esta tecnología, sobre todo para la implantación de internet de banda ancha en el ámbito rural. Curiosamete, de la mano de Iberbanda (junto con Alcatel-Lucent) se lleva desarrollando desde 2003 en el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) una red de ámbito empresarial en colaboración con la Junta. Los resultados, satisfactorios, ya han convencido a más de 4.000 clientes en Málaga, según comenta la propia empresa.

Pero volviendo al anuncio de ayer, me encuentro con que el precedente de esta infraestructura municipal de datos es la “Red Biznaga” presentada en en agosto de 2008 como una de las grandes apuestas del “Málaga Valley” que pretendía el acceso gratuito a internet dentro de edificios públicos municipales, aunque hubo que restringirse a la mera consulta de trámites administrativos relacionados con la ciudad (lo que en la práctica no permitía salirse del portal del propio Ayuntamiento). Esta iniciativa, no sentó muy bien dentro de la Comisión para el Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), que emitió la correspondiente sanción “muy grave” al Ayuntamiento (lo que puede suponer una multa de hasta dos millones de euros), ya que, o bien el Ayuntamiento se constituía en operador y cobraba por los servicios prestados (para no entrar en competencia desleal con los operadores que ya hay) o tenía que cerrar el “chiringuito”, al igual que ya ha ocurrido en casos similares como con los Ayuntamientos de Barcelona, Madrid o Vitoria.

Paradójicamente, tras realizar una consulta al registro de la CMT sobre operadores de comunicaciones electrónicas, solamente cuatro ayuntamientos de la provincia (Antequera, Campillos, Monda y Vélez-Málaga), están constituidos como tales operadores, así que la “Red Biznaga” se sigue deshojado con el tiempo por no cumplir con la legalidad vigente en este mercado tan peculiar.

Tras estos antecedentes sobre los quehaceres de De la Torre y su equipo, aparece de la chistera el anuncio de ayer, un proyecto que inicialmente fue concebido como la primera red inálambrica para el acceso gratuito a internet dentro de la ciudad, para lo que contaría con la colaboración de FON, que radica su éxito en la instalación de un difusor wifi de nuestra señal ADSL para compartirla con otros usuarios de este mismo sistema, lo que, por reciprocidad, nos permite contar con acceso gratuito en otras ciudades. Este anuncio inicial hizo que muchos ojos centraran su atención en Málaga, pero tras el varapalo inicial con la CMT por la Red Biznaga y las reticencias de los operadores (que ven en estas iniciativas un motivo de competencia desleal hacia los productos que ellos ya comercializan) se ha provocado que la idea se haya tenido que “reconvertir” en otro producto comercial similar a los que ya se ofrecen en el mercado.

Estamos por tanto, ante la concesión por parte del Ayuntamiento de Málaga a una operadora (Clearwire) para que explote en Málaga un producto (“Instanet“), que se”ofrecerá” a los malagueños a un precio único, tanto para acceso a datos a través de router en casa como a través de pendrive usb: 34,68 euros/mes (finalizadas las ofertas). A ello le debemos añadir que, dependiendo de su pedimos permanencia de 18 meses o no, se nos aplicará también la cuota de alta (otros 34,68 euros/mes). Si ya buscamos paquetes combinados (router + pendrive), la cuota mensual salta a los 52,02 euros/mes (más una cuota inicial idéntica en concepto de alta si queremos o no permanencia).

¿Competitivo? Pues de momento, no se puede medir por la sencilla razón de que la empresa no garantiza a través de su oferta comercial en la web un ancho de banda específico al usuario que la contrata, o lo que es lo mismo, pagaríamos 34 euros al mes pero no sabemos nada sobre la calidad de nuestra señal (la empresa se reserva el derecho a limitar la calidad del acceso en casos de congestión de señal). Nos guste o no, con otros operadores con los que ya he tenido oportunidad de trabajar (Telefónica -ADSL y 3G-, Vodafone -ADSL y 3G-, Orange -3G y GPRS- u Ono -Cable-), se adquieren unos compromisos de calidad de señal que aquí se dejan al margen, aunque una primera valoración hace presuponer que no es competitivo, ya que, en el caso de la movilidad (usuarios con portátil que deban desplazarse), cualquier conexión a través de 3G será más interesante por el mero hecho de que no se limita solamente a Málaga capital.

De forma paralela, estaría la explotación de la señal. Si estamos ante una red municipal que no puede ser explotada de forma gratuita me surgen preguntas: ¿el coste de la puesta en marcha de la red ya se ha sufragado con los impuestos municipales?, ¿o se hará repercutir este coste a través de la empresa explotadora a sus usuarios con las cuotas mensuales?. Es más, ¿cuánto ha costado su puesta en marcha y se justifica la inversión si ya no va a ser un servicio público al alcance de todos?.

Demasiados interrogantes de momento, tantos como los que tiene la iniciativa del Málaga Valley, que salvo para hacer fotos en la escalinata del Ayuntamiento una vez al año, todavía no sé realmente para que más sirve.

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